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Un estudio advierte que “comer emocionalmente” es un factor decisivo en el aumento de peso
7 de febrero 2019

  En España, el Método Ancla de Patricia Guzmán busca los motivos de comer emocionalmente para ayudar a adelgazar 


Cuando las personas tienen dificultades para gestionar sus emociones, suelen comer de forma excesiva. Estos sujetos tienden a ganar peso pero, por primera vez, un estudio científico ha investigado la relación directa entre el incremento del Índice de Masa Corporal (IMC) y “comer emocionalmente”.

Según el trabajo realizado por científicos del Departamento de Psicología de la Universidad de Swansea en Gales (Reino Unido) y publicado en la revista Appetite, la alexitimia (incapacidad para identificar las propias emociones), que deriva en la necesidad de “comer emocionalmente”, tiene un papel fundamental en el aumento del Índice de Masa Corporal (IMC). Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron los datos de varios cuestionarios efectuados entre más de 300 voluntarios con edades comprendidas entre 18 y 64 años. Además del rol de la alexitimia y la alimentación emocional, los psicólogos también encontraron que niveles altos de depresión y ansiedad y la urgencia negativa (actuar de forma precipitada en respuesta a emociones negativas) también tienen influencia en el aumento del IMC.

En España, la alimentación emocional y sus consecuencias son estudiadas por Patricia Guzmán, coach personal y autora del denominado Método Ancla. Este método busca los motivos de comer emocionalmente para ayudar a adelgazar e impulsa la motivación y el amor propio. “Las conclusiones de este estudio nos llevan a comprender que es necesario mejorar la capacidad de entender nuestras emociones para reducir la tendencia de recurrir a la comida como liberación”, asegura Guzmán. Para esta experta, “no hay que juzgarse ni sentirse culpable por comer emocionalmente pero sí que es importante conocer los motivos que llevan a actuar de esta forma”.

“Hay muchas personas que recurren a la comida como alivio del estrés, la incertidumbre, la sobrecarga, el agotamiento o como premio después de un intenso día de trabajo. Si no se es consciente de este hecho y se reconocen sus causas, los intentos de perder peso pueden llevar únicamente a la frustración y el fracaso”, añade la autora del Método Ancla.


Un modelo para el futuro

Los autores del estudio esperan que sus conclusiones conduzcan en un futuro cercano al diseño de un modelo sobre la relación entre alexitimia y obesidad. Para estos investigadores, a partir de ahora, en el diseño de intervenciones para la ayuda profesional en la pérdida de peso deberían ser tomados en cuenta estos hallazgos. 

 


Convocatoria:   - 21 de agosto 2019