Especialidades Médicas- Trasplante


La obesidad de los donantes, un problema cada vez mayor para los centros de trasplantes
9 de agosto 2012
La pandemia de obesidad incrementa la necesidad de trasplantes, pero cada vez más potenciales donantes no pueden donar sus órganos debido a la obesidad

La obesidad, pandemia mundial

Los expertos sanitarios advierten que la obesidad y las patologías asociadas como la diabetes tipo 2 se han convertido en una pandemia mundial. Según el estudio NHANES III (National Health and Nutrition Examination Survey, o Encuesta Nacional de Salud y Nutrición), aproximadamente un 25% de la población estadounidense es obesa. El problema no sólo afecta a la población adulta sino también a niños y adolescentes. Se calcula que los niños y jóvenes de comienzos del siglo XXI tendrán una esperanza de vida inferior a la de sus padres debido a la obesidad y al sobrepeso.

Donantes obesos

Algunas de las muchas enfermedades asociadas a la obesidad y a la diabetes tipo 2 son la insuficiencia renal o insuficiencia hepática: el número de personas en lista de espera para un trasplante de riñón o de hígado se ha disparado los últimos años. No obstante, las clínicas especializadas en trasplantes impiden a muchos donantes potenciales donar sus órganos debido a su obesidad o sobrepeso. Aunque no existe un consenso médico, aproximadamente la mitad de los centros de trasplantes estadounidenses rechazan candidatos a donar órganos con un índice de masa corporal de 35 o más. Aproximadamente un diez por ciento de clínicas ponen el límite en un índice de masa corporal de 30. Pero lo cierto es que no existen estudios de los efectos a largo plazo de donar un órgano en la salud de una persona obesa o con sobrepeso.

La pandemia de obesidad global crea así un círculo vicioso: las patologías asociadas a la obesidad como insuficiencia renal o diabetes hacen que aumente el número de personas que necesitan un trasplante de riñón (en los EE.UU., más de 92.000 personas en lista de espera) pero la obesidad también hace que disminuya el número de potenciales candidatos.

Efectos a largo plazo

Aunque los donantes obesos tienen un mayor riesgo de complicaciones menores durante la operación, lo que verdaderamente preocupa a los médicos son los efectos a largo plazo. Una persona obesa tiene un mayor riesgo de acabar desarrollando insuficiencia renal. ¿El riesgo es mayor cuando se tiene un solo riñón en lugar de dos? Esto es lo que no saben los médicos.

Se conocen los riesgos para la salud de los donantes de peso normal: tienen un riesgo igual o incluso inferior de desarrollar insuficiencia renal en comparación con la mayoría de la población. Los expertos temen que las personas obesas con un solo riñón tengan un mayor riesgo de sufrir en un futuro insuficiencia renal. Asimismo, una persona con diabetes tipo 2 no puede donar un riñón. Esto es válido tanto para donantes vivos como para donantes muertos.

Por otro lado, la obesidad también es un problema para las donaciones de hígado. Los donantes de hígado obesos suelen padecer hígado graso no alcohólico, lo cual hace que la donación sea arriesgada para el donante y menos eficiente para el receptor.


Fuente:   New York Times


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