Especialidades Médicas- Reumatologia


No todas las artrosis son iguales: hacia la medicina personalizada de la artrosis
27 de mayo 2014

Diferentes fenotipos, diferentes mecanismos
En un artículo publicado recientemente en la revista Rheumatology, especialistas de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Fundación Jiménez Díaz y el Hospital de La Princesa postulan que la artrosis es una enfermedad cambiante debido a la existencia de fenotipos distintos según los mecanismos implicados desde el punto de vista etiopatogénico. Sus conclusiones se basan en hallazgos experimentales en modelos de artrosis en conejos y ratas hembra. Sus resultados confirmaron que la carencia de estímulos hormonales (estrógenos) ejercen un efecto negativo, sumatorio y dual en el cartílago articular y en el hueso subcondral, que, a escala traslacional, convertía a la mujer postmenopáusica en una diana o grupo de riesgo independiente (artrosis por deprivación estrogénica), con unos mecanismos claramente diferenciadores.

La sintomatología de la artrosis se caracteriza por dolor y rigidez articular, chasquidos articulares debido al roce del cartílago desgastado y reducción de movilidad, con la consiguiente pérdida de calidad de vida del paciente. El diagnóstico se basa en la clínica expuesta, la edad del paciente y la radiología. Sin embargo, los hallazgos radiográficos aparecen en fases evolucionadas, lo que hace que el diagnóstico de la enfermedad sea tardío y las posibilidades de actuación escasas.

Tres subtipos de artrosis
El mismo grupo de especialistas ya había propuesto una nueva clasificación de la artrosis con un fundamento etiopatogénico: artrosis tipo I, que es genéticamente determinada, de aparición relativamente precoz y donde existe un claro componente hereditario; artrosis tipo II, que aparece tras la menopausia y en la que la deprivación estrogénica juega un papel primordial; artrosis senil o tipo III, que aparece con la edad y en la que el principal mecanismo implicado tiene relación con el envejecimiento del condrocito (célula del cartílago) y la matriz cartilaginosa.

Estos diferentes subtipos de artrosis, según plantean los investigadores, vienen condicionados por otros factores exógenos, como la inestabilidad articular, la diabetes, la obesidad y el síndrome metabólico, que modifican la evolución y sintomatología de la enfermedad.

De acuerdo con los autores, la clasificación y los resultados de su investigación son esenciales para diferenciar la artrosis en distintos subtipos patogénicos y evolutivos, lo que tiene una enorme transcendencia a la hora de clasificar a los pacientes en grupos terapéuticos. No todos los pacientes con artrosis son iguales, por lo que los resultados de los ensayos clínicos podrán ser muy distintos según el tipo de artrosis. 

Medicina personalizada de la artrosis
Se hace necesario diseñar tratamientos de medicina personalizada según el tipo de artrosis: no es lo mismo la artrosis postraumática o la que aparece como consecuencia de un trastorno inflamatorio previo, que la artrosis secundaria a un trastorno genético o la que aparece en las articulaciones de carga en el sujeto obeso con sobrecarga mantenida de dichas articulaciones.La visión que se tenía de la artrosis como patología casi exclusiva del cartílago ha cambiado en los últimos años. Actualmente se piensa que la artrosis es una enfermedad heterogénea, global y progresiva, con afectación de todas las estructuras articulares: cartílago, hueso subcondral, membrana sinovial y tejidos blandos adyacentes (cápsula, tendones, ligamentos y bolsas sinoviales periarticulares). Del mismo modo se ha visto que el componente óseo e inflamatorio de la artrosis es más frecuente de lo que se pensaba. De ahí que, en terminología anglosajona, se conozca a la artrosis como osteoartritis, aludiendo precisamente a esta participación del hueso subcondral y la membrana sinovial. Muchos autores la consideran una enfermedad inflamatoria de bajo grado.

Por todo ello, la sintomatología de la enfermedad irá variando a lo largo de su evolución, en función del tejido más afectado en cada momento. Esto, de acuerdo con los especialistas, dará lugar a que se pueda hablar de diferentes fenotipos o variantes clínicas, lo cual es fundamental a la hora de plantear un tratamiento específico: no es lo mismo un paciente con un marcado componente inflamatorio que el que tiene una afectación ósea, o de partes blandas.

Fuente:   Agencia SiNC


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