Especialidades Médicas- Neurologia


Los trastornos crónicos del sueño, posible factor de riesgo del Alzheimer
19 de marzo 2014
Las personas que padecen alteraciones crónicas del sueño podrían desarrollar Alzheimer y otros tipos de demencias de forma más precoz. Tales son las conclusiones de un nuevo estudio presentado recientemente. La buena noticia es que los trastornos del sueño son fáciles de tratar, con lo que esto podría reducir el riesgo de Alzheimer precoz.

Privación de sueño y Alzheimer.
Los autores del estudio se propusieron comprobar los datos aportados por algunos estudios longitudinales que afirmaban que las personas que experimentan privación o alteraciones del sueño de forma continuada (ya sea por trabajo nocturno, insomnio, u otras causas) suelen acabar contrayendo la enfermedad de Alzheimer. Para ello, emplearon ratones modificados genéticamente para desarrollar deterioro de la memoria y de las facultades de aprendizaje al cabo de un año de vida (equivalente a 50-60 años de edad para una persona). A los 14-15 meses de edad los cerebros de los ratones presentaban las placas de proteínas amiloides y ovillos de proteínas tau que caracterizan al Alzheimer.

El experimento comenzó cuando los ratones tenían seis meses de edad (el equivalente a 40 años en humanos). Un grupo de ratones fue sometido a privación de sueño (cuatro horas de oscuridad y 20 de luz) mientras que un grupo de control fue sometido a un régimen de 12 horas de luz y 12 de oscuridad. Al cabo de ocho semanas, los ratones fueron sometidos a pruebas de memoria.

Los test mostraron que los ratones que habían sido sometidos a privación de sueño tenían peor memoria retentiva y de trabajo así como capacidad de aprendizaje. Lo que sí que sorprendió a los científicos fue observar que no había diferencias en las placas amiloides de ambos grupos; por el contrario, el grupo sometido a privación de sueño presentaba un significativo aumento en la cantidad de proteínas tau fosforiladas que forman ovillos en el interior de las neuronas. Unos niveles excesivos de proteínas tau fosforiladas pueden alterar las conexiones sinápticas de las neuronas o la capacidad de transportar nutrientes/compuestos químicos o de transmitir una señal eléctrica de una célula a otra. La fosforilación excesiva de proteínas Tau de los ratones sometidos a privación de sueño provocó una gran alteración de las conexiones sinápticas, lo cual acaba por dañar la capacidad del cerebro para el aprendizaje, para acumular nuevos recuerdos y para otras funciones cognitivas.

“Podemos concluir, por tanto, que la falta de sueño crónica es un factor de riesgo ambiental para el desarrollo del Alzheimer”, comentan los autores. La buena noticia es que la carencia o los trastornos del sueño tienen una solución relativamente sencilla, con lo que este factor de riesgo sería fácil de evitar.

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Fuente:   Neurobiology of Aging


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