Especialidades Médicas- Neurologia


Diagnóstico de la parálisis cerebral
Autor: Dra. Mercè Piera - Revisado: 5 de octubre 2016
Las primeras señales de parálisis cerebral suelen aparecer antes de los 3 años de edad y con frecuencia son los padres los primeros en percibirlas

Las primeras señales de parálisis cerebral suelen aparecer antes de los 3 años de edad y con frecuencia son los padres los primeros en sospechar que el desarrollo motor de su hijo no es normal. Pero, ¿cuáles son las señales más tempranas de la enfermedad?

Los niños con parálisis cerebral tardan más en aprender a rodar, sentarse, gatear, sonreír o caminar. El tono muscular de estos niños puede ser anormal. Algunos bebés presentan inicialmente hipotonía (tono muscular disminuido por lo que el bebé parece flácido, relajado y hasta abatido) que posteriormente progresa hacia hipertonía (tono muscular aumentado). El niño afectado de parálisis cerebral puede presentar una postura irregular o mostrar mayor tendencia a utilizar un solo lado del cuerpo.

¿Cómo se diagnostica la parálisis cerebral?

El médico ante la sospecha de un niño con parálisis cerebral confirma el diagnostico mediante:

El análisis cuidadoso del historial médico del niño.

La evaluación de la capacidad motora y los reflejos del paciente.

La persistencia, por ejemplo, del reflejo de Moro más allá de los 6 meses de edad es indicativo de un problema de desarrollo.

La verificación de los síntomas de alarma: desarrollo lento, tono muscular anormal y postura irregular. El niño con parálisis cerebral puede presentar antes de los 12 meses de edad una preferencia de mano debido a que la mano del lado no afectado es más fuerte y útil.

El descarte de otros trastornos del movimiento. La parálisis cerebral no es una enfermedad progresiva, por lo que si el niño sigue perdiendo capacidad motora, es posible que el problema sea debido a otras causas: enfermedades genéticas, enfermedades musculares, trastornos del metabolismo o tumores del sistema nervioso.

La práctica de pruebas diagnósticas especiales como la ecografía, la tomografía computerizada (TAC) o la resonancia magnética pueden contribuir a descartar otros trastornos del movimiento además de visualizar las áreas cerebrales afectadas.

Finalmente, el médico puede evaluar otros trastornos asociados a la parálisis cerebral. En el caso de sospechar un trastorno convulsivo procederá a la práctica de un electroencefalograma, para determinar si el niño sufre retraso mental realizará pruebas de inteligencia y si sospecha déficits visuales o auditivos derivará al paciente a un oftalmólogo y a un otorrinolaringólogo, respectivamente. Es muy importante identificar estos trastornos asociados a la parálisis cerebral, pues muchos de ellos pueden ser tratados de forma específica mejorando así el pronóstico a largo plazo del paciente.




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