Especialidades Médicas- Neumologia


Asma inducido por el ejercicio
Autor: Dr. Salvador Giménez - Revisado: 3 de mayo 2017
¿Sufre ataques de tos, opresión en el pecho o sibilancias al respirar (pitos) cuando practica ejercicio? ¿Se siente cansado en exceso o le falta el aire al hacer un sobreesfuerzo? Si presenta alguno de estos síntomas, puede ser una de las muchas personas que padecen asma inducido por el ejercicio.

El asma inducido por el ejercicio se caracteriza por manifestarse como dificultad para respirar a los 5-20 minutos de haber iniciado una actividad que requiere de esfuerzo físico.

Las personas afectadas por este trastorno tienen unas vías respiratorias muy sensibles a los cambios súbitos de temperatura y humedad, sobretodo cuando respiran un aire más frío y seco. Durante la práctica de ejercicio, se tiende a respirar por la boca. Así, el aire frío del exterior no sufre el efecto de humidificación y calentamiento de su paso por la nariz, sino que llega directamente hasta las vías respiratorias inferiores provocando la constricción de las mismas.

Otros factores que contribuyen al asma inducido por el ejercicio son los contaminantes medioambientales, el polen y las infecciones respiratorias.

¿Cuáles son los ejercicios más recomendables?

Aunque el tipo y duración de la actividad recomendada es variable para cada persona, existen algunas actividades más adecuadas para las personas que padecen asma inducido por el ejercicio.

Natación: suele considerarse el deporte más adecuado para los asmáticos debido a la atmósfera cálida y húmeda de donde se practica, a su disponibilidad todo el año, a que tonifica los músculos de la parte superior del cuerpo y a que la posición horizontal que se adopta contribuye al aclaramiento de las mucosidades pulmonares.

Montañismo: las excursiones a pie o en bicicleta y el esquí alpino son actividades con menos posibilidades de desencadenar asma.

Deportes de equipo: deportes como el béisbol, el fútbol americano, la lucha libre o el golf que requieren esfuerzos cortos también tienen menos probabilidades de desencadenar asma que los deportes que implican una actividad más continua como el fútbol, el baloncesto, el hockey o el atletismo de largas distancias.

Las actividades que se practican en un clima frío como el esquí nórdico o de fondo y el hockey sobre hielo tienden a agravar el asma inducido por el ejercicio.

Cabe decir, que con un entrenamiento físico y un tratamiento médico adecuados se puede llegar a practicar cualquier deporte pese a padecer esta alteración.




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