Especialidades Médicas- Neumologia


El cigarrillo electrónico debe ser regulado por la misma legislación que el tabaco normal, afirma la OMS
27 de agosto 2014
La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió ayer martes su esperado informe sobre el uso y regulación del cigarrillo electrónico. Sus conclusiones son inequívocas: el cigarrillo electrónico debe ser regulado como el tabaco normal, con lo que su consumo en establecimientos cerrados y venta a menores debe estar prohibida en tanto no se demuestre con pruebas científicas sólidas su utilidad para dejar de fumar y que es inocuo para las personas del entorno.

A partir de la evidencia científica disponible, los cigarrillos electrónicos, denominados por la OMS Sistemas Electrónicos de Administración de Nicotina (SEAN) presentan diversos riesgos para la salud. Así, algunos dispositivos contienen compuesto carcinógenos como el formaldehido. Respecto a su posible eficacia para dejar el tabaquismo, “no se ha demostrado su eficacia” y que las pruebas disponibles son limitadas y no permiten extraer conclusiones. Entre las recomendaciones de la OMS, figuran la prohibición de la publicidad de estos dispositivos “hasta que los fabricantes no aporten pruebas científicas sólidas y convincentes” así como la prohibición de su uso en interiores “en tanto no se demuestre que el vapor exhalado no es nocivo para las personas del entorno” y la venta a menores, además de la supresión de máquinas expendedoras. Por otra parte, otros expertos afirman que no puede considerarse un dispositivo para dejar de fumar, pues mantiene la adicción a la nicotina. 

El informe de la OMS sobre los Sistemas Electrónicos de Administración de Nicotina (SEAN) puede consultarse aquí. El informe será debatido en la siguiente reunión de la OMS, a celebrar en Moscú (Rusia) los días 13 a 18 de octubre de 2014. 

El pasado mes de febrero el parlamento europeo aprobó una nueva directiva regulatoria en el que se presentaban dos opciones a los fabricantes: presentarlo como dispositivo médico, con lo que sus productos deben someterse a la estricta normativa de control que regula la industria farmacéutica, o presentarlo como tabaco, con lo que deberá someterse a la legislación que limita la venta y publicidad de este tipo de productos.

El cigarrillo electrónico.

Un cigarrillo electrónico (también conocido como “e-cigarrillo” o “cigarrillo-e”) es un dispositivo compuesto de una pila o batería, un atomizador, un muelle incandescente y un depósito para el líquido empleado para producir el vapor de agua que “simula” el humo del tabaco. Su funcionamiento es simple: el líquido es calentado por el atomizador y vaporizado a una temperatura de 65º-120º. El líquido puede contener, o no, nicotina. También existen modelos aromatizados con diversos sabores: manzana, vainilla o almendras. Menos de una década desde su llegada al mercado, el cigarrillo electrónico está revolucionando la industria del tabaco: en los EE.UU, se estima que hay 2,5 millones de usuarios; en Alemania se estima que unos dos millones de personas ya se han pasado a este tipo de dispositivo. En España, se estima que habrían 600.000-800.000 usuarios.

No obstante, es poco lo que sabemos aún con certeza sobre sus posibles efectos sobre la salud. De hecho, algunas voces ya han dado la alarma sobre sus posibles efectos perjudiciales: un estudio publicado en Alemania durante el pasado mes de enero afirmaría que el glicol de propileno vaporizado, una substancia común a cigarrillos electrónicos y convencionales, podría irritar las vías respiratorias si se inhala en grandes cantidades; por lo tanto, aunque estos dispositivos son menos nocivos, no son completamente inocuos.Otros estudios indicarían que ciertas marcas contienen carcinógenos y otros compuestos químicos tóxicos como el dietilenglicol. Si se emplean con moderación, las dosis de nicotina de los cigarrillos electrónicos pueden ser inferiores a los del cigarrillo convencional. Pero la nicotina, aún sin el humo, se sabe que provoca hipertensión y palpitaciones, además de ser altamente adictiva. Y es muy poco lo que se sabe de los efectos a largo plazo del vapor del cigarrillo electrónico.

El mercado de estos dispositivos ha conocido un gran auge durante los últimos años. En 2013 se gastaron cerca de 2.300 millones de euros en cigarrillos electrónicos. También se ha constatado que las grandes multinacionales del tabaco se han incorporado a este mercado, combatiendo “con gran agresividad” a las productoras independientes.




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