Especialidades Médicas- Cirugia


Cirugía en el cáncer de próstata
Autor: Dra. Mercè Piera - Revisado: 7 de marzo 2008
La cirugía, la radioterapia, la terapia hormonal y la quimioterapia son las principales forma de terapia del cáncer de próstata

El cáncer de próstata

El cáncer de próstata se desarrolla a partir de las células de la glándula prostática. Con el tiempo las células cancerosas pueden alcanzar el exterior de la glándula hacia otras partes del cuerpo. El cáncer de próstata puede alcanzar directamente los tejidos y los órganos cercanos a la glándula prostática. Los nervios localizados cerca de la próstata participan en la erección del pene. Los tratamientos que extirpan o dañan estos nervios pueden ocasionar trastornos en la erección, lo que se conoce también como impotencia.

La linfa es un líquido claro que contiene productos de desecho de tejidos, además de células del sistema inmunológico. Los vasos linfáticos conducen este líquido hacia los ganglios linfáticos (grupos pequeños en forma de alubia de células del sistema inmunológico que son importantes para combatir las infecciones). La mayoría de los vasos linfáticos de la próstata desembocan en los ganglios linfáticos pélvicos. Las células cancerosas pueden entrar en los vasos linfáticos y diseminarse a lo largo de ellos hasta los ganglios linfáticos donde pueden seguir creciendo. Si las células cancerosas de la próstata se han multiplicado en los ganglios linfáticos pélvicos, hay más probabilidades de que se hayan diseminado también a otros órganos del cuerpo.

Tratamiento quirúrgico

La intervención quirúrgica del cáncer de próstata es la prostatectomía radical, una operación en la que el cirujano extirpa toda la glándula prostática, junto con algunos tejidos adyacentes. Se utiliza con mayor frecuencia cuando el cáncer de próstata no ha alcanzado el exterior de la glándula. El paciente está bajo los efectos de la anestesia general o de la anestesia epidural con sedación durante todo el procedimiento quirúrgico. Hay dos vías de prostatectomía radical: la retropúbica y la perineal.

En la intervención por vía retropúbica, el cirujano hace una incisión en la piel en el abdomen inferior. Se extirpa la próstata y se pueden extirpar también los ganglios linfáticos. Si los nervios que pasan junto a la próstata no están afectados, el cirujano puede dejarlos sin extirpar, lo que reducirá la posibilidad de que aparezca una impotencia como efecto secundario de la intervención.

En la intervención perineal se extirpa la próstata a través de una incisión en la piel entre el escroto y el ano con el mismo objetivo, aunque por esta vía no se pueden extirpar mi los ganglios ni los nervios.

Estas operaciones son seguidas por una estancia media de ingreso en el hospital de 3 días y un tiempo medio sin trabajar de 3 a 5 semanas. Por lo general se inserta un catéter a través del pene hasta el interior de la vejiga, que permanece en ese lugar de 10 a 21 días, para ayudar a los pacientes a orinar fácilmente mientras se curan.




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