Especialidades Médicas- Cardiologia


Cirujanos australianos logran trasplantar un corazón que había dejado de latir
27 de octubre 2014
Hasta ahora, sólo era posible trasplantar corazones “vivos” de personas en muerte cerebral. Esta nueva técnica podría aumentar significativamente el número de corazones disponibles para trasplante.

Más corazones disponibles.

Poder emplear un corazón “que ha dejado de latir” supone un gran paso adelante, pues aumentará el número de corazones disponibles para trasplantes. Cirujanos de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia) han realizado tres trasplantes con corazones que habían dejado de latir hacía 20 minutos. Dos de los enfermos evolucionan favorablemente mientras que un tercero sigue en cuidados intensivos.

Esto se ha conseguido gracias a un nuevo sistema que emplea una solución especial para preservar los órganos y una consola portátil denominada Organ Care System (OCS) que permite mantener el calor y reanimar el órgano para que siga latiendo. El nuevo sistema limita los efectos de una posible disminución del oxígeno o nutrientes del órgano (isquemia por frío) que tendría lugar si se conserva en hielo o en un congelador portátil. Por otra parte, la consola portátil permite el transporte del corazón a través de largas distancias, así como su evaluación previa al trasplante.

El Sistema de Cuidado de Órganos.

El nuevo sistema, denominado sistema de cuidado de órganos (Organ Care System), conecta el corazón a un circuito estéril que le mantiene latiendo y a temperatura corporal. Esto limita los efectos perjudiciales de la isquemia del frío (el período durante el cual el corazón deja de recibir oxígeno o nutrientes) que se produce cuando el órgano es trasladado en hielo o en un congelador portátil como se hace con el método estándar empleado hasta ahora. El sistema, denominado coloquialmente “heart in a box” (“corazón en una caja”) ha permitido ya trasplantar corazones que habían recorrido largas distancias o también emplear corazones que habían dejado de latir y que hasta ahora se consideraban no aptos para trasplante.

En la actualidad existen muchos más pacientes que necesitan un trasplante que potenciales donantes, y se calcula que las cifras se dispararán durante las próximas décadas debido a la pandemia mundial de diabetes. Existe en todo el mundo una gran escasez de órganos para trasplante. El número de trasplantes de riñón, páncreas y otros órganos está aumentando en todo el planeta debido a lapandemia de diabetes tipo 2 que afecta tanto al primer como al tercer mundo. La insuficiencia renal es uno de los problemas asociados a la diabetes. Incluso aquellos que pueden recibir un trasplante, se enfrentan a recibir inmunodepresores de por vida, lo cual lleva asociado mayor riesgo de diversas patologías (como por ejemplo el cáncer) además de no poder eliminar nunca por completo el riesgo de rechazo. Asimismo, la cada vez mayor obesidad de la población está reduciendo el número de potenciales candidatos a donar órganos.

Los trasplantes de órganos donados después de muerte circulatoria ya han tenido un impacto enormemente positivo en los trasplantes de hígado, riñón y pulmones; con la llegada de la nueva tecnología OCS, podría ser posible trasladar este impacto positivo al trasplante cardíaco.


Fuente:   UNSW (Australia)


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