Enfermedades - Obesidad


Desequilibrios en la fauna intestinal posible causa de la obesidad
28 de marzo 2013
Un nuevo estudio sugeriría que un desequilibrio en la flora bacteriana presente en el sistema gastrointestinal podría tener relación con la obesidad. Los niveles de gas metano e hidrógeno en el aliento podría servir para predecir la susceptibilidad de una persona de padecer obesidad.

Metano, hidrógeno y obesidad.
El estudio, publicado ayer en Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, muestra que las personas con altas concentraciones de gases (hidrógeno y metano) es más probable que tengan un índice de masa corporal y un porcentaje de grasa corporal más alto. Se trata del primer estudio a gran escala que demuestra una asociación entre producción de gas y peso corporal, lo cual nos permitiría avanzar un poco más en la comprensión de un fenómeno tan complejo como la obesidad.

El estudio analizó el aliento de 792 personas. En base a los resultados, se clasificaron en cuatro perfiles tipo: niveles normales, niveles elevados de metano, niveles elevados de hidrógeno, y niveles elevados de ambos gases. Las personas de este último grupo de tenían índices de masa corporal y de grasa corporal más elevados.

La presencia de metano está asociada con un microorganismo, Methanobrevibacter smithii, responsable de la producción de la mayor parte de metano del organismo humano. Habitualmente, la presencia de esta y otras bacterias en nuestro tracto digestivo nos resulta beneficiosa, pues contribuyen al proceso de convertir los alimentos en energía. No obstante, cuando este organismo en particular es superabundante, podría alterar el equilibrio de la fauna gastrointestinal, haciendo que una persona sea más propensa a ganar peso.

M. smithii obtiene hidrógeno de otros microorganismos y lo emplea para producir metano, el cual es expelido por nuestro organismo. Los investigadores postulan que esta interacción podría ayudar a las bacterias productoras de hidrógeno a prosperar y extraer nutrientes de forma más eficiente de la comida, pero que, al cabo del tiempo, esto podría contribuir a ganar peso.

Nuevos estudios.
Los autores de este estudio están trabajando en una nueva investigación para confirmar la asociación existente entre M. smithii, obesidad y diabetes. Para ello, están intentando determinar la eficacia de la digestión con y sin el microorganismo. Las personas que tenían rastro de metano en su aliento recibieron una dieta estándar durante tres días además de una píldora que “rastreaba” la rapidez con la que el organismo asimila los alimentos. Los participantes en el estudio fueron sometidos a las mismas pruebas después de haber tomado un antibiótico que eliminaba de forma selectiva este microorganismo para ver si la eliminación de M. smithii suponía cambios significativos en el proceso digestivo. Esto, comentan los investigadores, debería revelarnos en qué forma influye M. smithii en el equilibrio energético del organismo. Apenas estamos comenzando a comprender las comunidades bacterianas increíblemente complejas en habitan en el interior de nuestro organismo. Si podemos comprender en qué forma interactuan con nuestro metabolismo, podremos emplearlas para conseguir un impacto positivo sobre nuestra salud.

Fuente:   Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism


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