Enfermedades - Obesidad


Prohibir la venta de comida basura en las escuelas parece dar buenos resultados en la lucha contra la obesidad infantil
16 de mayo 2012
El estado de California prohibió en 2007 la venta de “comida basura” en las escuelas. Ahora, cinco años después, un estudio revela los resultados positivos de esa medida.

Un nuevo estudio publicado en la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine sugiere que los niños y adolescentes del estado de California consumen menos calorías, grasas y azúcar que los niños y adolescentes de otros estados.

Los resultados del estudio indicarían que la regulación por parte de la administración de los alimentos vendidos en las escuelas puede influir positivamente en los hábitos alimentarios de los adolescentes: gracias a esta medida, los estudiantes de secundaria californianos consumen unas 160 calorías menos que sus equivalentes de otros estados. Esta diferencia se explicaría por el menor consumo en la escuela, pues los estudiantes no parecen compensar la menor ingesta de calorías en el colegio comiendo más en casa.

Las tasas de obesidad infantil se han disparado desde 1970 en los EE.UU y en el resto de países industrializados; En España, la obesidad infantil está alcanzando también cifras alarmantes: según el Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Obesidad y Nutrición (Ciber-Obn) el 17% de la población adulta y el 13,9% de la población infantil es ya obesa. Diversos países y regiones del mundo han adoptado una serie de medidas para luchar contra esta epidemia, denominada por la Organización Mundial de la Salud “la primera epidemia no vírica”.

En nuestro país, el tratamiento de las enfermedades asociadas de un modo u otro a la obesidad supone un 7% del gasto en sanidad pública. Hace aproximadamente una década, California se convirtió en el estado pionero en la lucha contra la obesidad infantil mediante la regulación de la venta de refrescos azucarados y “comida basura” en las escuelas.

Hace unos diez años, la administración del estado prohibió la venta de refrescos azucarados en las escuelas primarias; poco después, también los prohibió en las secundarias. Finalmente, en 2007 el gobierno californiano impuso una serie de “estándares nutricionales” a los alimentos que se vendían en máquinas expendedoras y cafeterías de escuelas e institutos.

Dichos estándares limitaban la cantidad de grasas, azúcares y calorías de los alimentos vendidos en las escuelas o incluidos en los menús escolares. En este sentido, la ley de seguridad alimentaria del gobierno español (ley 17/2011 de 5 de julio) sigue los pasos de la ley californiana, imponiendo una serie de requisitos a los alimentos vendidos en las escuelas. Así, la ley prohíbe la venta de ningún alimento de más de 200 calorías; tampoco pueden contener más de 0,5 gr. de sal, ni ácidos grasos trans (a excepción de los contenidos de forma natural en los productos lácteos.) Asimismo, los menús escolares deberán ser diseñados por expertos en nutrición.

Para analizar los efectos de la regulación en el estado de California, los investigadores analizaron datos suministrados por el CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades) respecto a los hábitos dietarios de los estudiantes de secundaria californianos, comparándolos con los datos de los estudiantes de otros 14 estados que carecían de regulación de los alimentos que se venden el ámbito escolar.

Un total de 680 estudiantes participaron en el estudio. Los datos revelaron que los estudiantes californianos ingerían menos calorías, grasas, y azúcares añadidos, consumiendo una media de 160 calorías menos que los estudiantes de otros estados. Sus pautas de conducta alimentaria en la escuela parecían tener un impacto en su menor consumo de grasas y azúcares: así, los californianos tan sólo ingerían un 21,5% de su ingesta diaria de calorías en la escuela, contra un 28,4% de los estudiantes de otros estados carentes de regulación.

Aún así, su ingesta de vitaminas y minerales era similar al de los estudiantes del resto del país. Aunque pudiera parecer poco, los nutricionistas indican que una reducción de consumo de calorías de 100 a 200 calorías al día tiene efectos significativos en el índice de obesidad de la población infantil.




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