Enfermedades - Glaucoma


La marihuana como tratamiento médico
Autor: Dra. Mercè Piera - Revisado: 0 de 0000
Se ha comprobado su eficacia en la prevención profilaxis y tratamiento de las náuseas y vómitos por quimioterapia antineoplásica y en el tratamiento de la síndrome de anorexia-caquexia de la fase terminal del sida y algunos cánceres

El cannabis o marihuana, su principal principio activo (el THC) y alguno de sus derivados han sido objetos de una intensa investigación básica. La eficacia de estos productos está bien establecida en la profilaxis y tratamiento de las náuseas y vómitos por quimioterapia antineoplásica y en el tratamiento de la síndrome de anorexia-caquexia de la fase terminal del sida y algunos cánceres. Los resultados de ensayos clínicos limitados y ciertas observaciones anecdóticas sugieren que también podrían ser eficaces en el tratamiento de la espasticidad asociada a la esclerosis múltiple y a otras enfermedades, en el tratamiento del dolor oncológico y crónico, en el tratamiento del glaucoma, como neuroprotectores y en la desintoxicación a opiáceos.

Qué es la marihuana
Existen diversas variedades del cáñamo. El Cannabis sativa var indica (marihuana) se ha cultivado como mínimo desde hace 4200 años, para la producción de fibra y por sus propiedades médicas y psicoactivas. El año 1924, en la Segunda Conferencia Internacional sobre Opiaceos, fue declarado narcótico y su tráfico internacional fue sometido a control estricto. En 1941 fue retirado de la farmacopea norteamericana y en 1961 la División de Narcóticos de las Naciones Unidas lo declaró sustancia con alto potencial de abuso y sin efecto terapéutico (Scrip Magazine, 63, 22-26, 1997). Así, su consumo ha sido penalizado en la mayoría de países occidentales. No obstante, el cannabis es una droga con elevada prevalencia de uso: los datos del Plan Nacional sobre Drogas indican que lo han consumido alguna vez más de un 25% de la población adulta, y que más de un 16% lo consumen más de una vez por semana (Adicciones, 12, 31-40, 2000). Actualmente, su uso en forma de hierba está despenalizado en Holanda y en ocho o diez estados de los Estados Unidos, y no está de hecho penalizado en Alemania, Austria, Dinamarca, Irlanda, Italia, Portugal y Reino Unido. Existen preparados naturales y sintéticos para uso médico que están registrados en diversos países.

Más de un 25% de la población adulta han consumido alguna vez marihuana y
 por encima de un 16% lo consumen más de una vez por semana

Según la parte de la planta de dónde es extraído del producto y el país, el cannabis (de distinta riqueza y contenido en cannabinoides según el caso) toma diversos nombres: kif, bhang, ganja, charas, dagga, marihuana (hierba entera  desecada) y haixix (que es la resina de los brotes florales femeninos).

Composición
Hasta ahora se han identificado en la planta del cáñamo más de 400 sustancias, de las que 61 tienen estructura de cannabinoide, es decir, similar a la de su principio activo más importante, el (THC). El THC fue caracterizado el año 1964. otros componentes con acción más o menos relevante son cannabidiol, cannabigerol, cannabinol y cannabicromeno (Drugs, 60, 1303-1314, 2000). 

Existen diversos derivados del THC comercializados para uso terapéutico
El dronabinol y la nabilona (un análogo del THC) están comercializados en diversos países. El dronabinol es THC sintético. Existe la intención de hacer un ensayo clínico para comprobar la equivalencia del dronabinol con el THC extraído de la planta natural, pero hasta ahora casi no se han hecho ensayos clínicos de comparación directa entre ellos. La nabilona (Cesament®) tiene una estructura química muy similar a la del THC, pero no es exactamente igual.

Sistema endocannabinoide
En los años ochenta se empezó a trabajar experimentalmente con derivados cannabinoides marcados con isótopos radioactivos, de forma que se pudieron establecer mapas de sus receptores. El año 1990 se describió por primera vez la estructura molecular del receptor cannabinoide conocido como CB1, que se localiza principalmente en el sistema nervioso central, en concentraciones más elevadas en los ganglios basales, el hipocampo, el cerebelo y el córtex y también otras regiones en concentraciones menores. El mapa de los receptores CB1 no se parece al de otros receptores (noradrenérgicos, dopaminérgicos o opiaceos) y es muy parecido de una especie a otra, hecho que sugiere que su función fisiológica se ha conservado durante la evolución.

La distribución subregional de los receptores cannabinoides, así como los resultados de otras investigaciones básicas, sugieren que el sistema cannabinoide participaría en: coordinación y control del movimiento funciones cognitivas superiores (sobretodo relacionadas con el aprendizaje y la memoria y en el ser humano, con la creatividad) respuesta al estrés regulación de la temperatura corporal respuestas emocionales sueño respuesta al dolor sensaciones viscerales (como las náuseas) También se han hallado receptores cannabinoides en corazón, intestino delgado, testículos, próstata, vejiga urinaria, útero, esperma, amígdala, timo, bazo y médula ósea, pero se desconoce cuáles son sus funciones concretas en estos tejidos y órganos.

En 1992 se descubrió la anadaminda, una molécula endógena que se une a los receptores cannabinoides, pero con menos afinidad que el THC (Informe IOM, 1999). En 1993 se describió la estructura del receptor CB2, el cual se encuentra sobretodo en las células inmunes y no se halla en el sistema nervioso central.

En 1995 se descubrió un segundo endocannabinoide (el 2-araquidonoil-glicerol, 2-ARA-G1)  con estructura de prostaglandina, muy diferente de la de la anandaminda. Se han identificado diversas funciones, como por ejemplo su participación en la regulación de la sensación de hambre. Desde finales de los noventa se ha desarrollado una rica investigación básica en modelos de enfermedades degenerativas neurológicas, traumatismo cranioencefálico, neuroprotección frente al envejecimiento y el estrés oxidativo, enfermedades del movimiento, dolor, tratamiento de la dependencia de opiaceos, glaucoma y cáncer (especialmente tumores neurológicos) (Adicciones, 12, 59-81, 2000).

Efectos farmacológicos
Los efectos de la marihuana sobre el sistema nervioso son: ligera euforia, relajación, aumento de la sociabilidad, potenciación de las percepciones sensoriales y hambre.

Otros efectos habituales, no tan deseables o buscados con su consumo son: afectación de la memoria alteración de la percepción del paso del tiempo menor rendimiento en diversas tareas, como escribir a mano u otras actividades de coordinación motora.

Puede producir efectos desagradables: la mitad de los usuarios habituales (con finalidad lúdica) han padecido como mínimo un episodio de ansiedad como consecuencia de su consumo, generalmente a dosis altas. No existen pruebas que pueda provocar esquizofrenia, aunque podría precipitar un episodio en personas con antecedentes (Lancet, 352, 1611-1616, 1998; Br J Anaesth, 83, 637-649, 1999).

El THC produce taquicardia, la cual puede contribuir a producir angustia. También tiene efecto broncodilatador después de su administración por vía oral o en aerosol (Drugs, 60, 1303-1314, 2000). El cannabis tiene también efecto antinauseoso y antiemético, estimulante del hambre y analgésico, y además, mejora la espasticidad y el temblor, y disminuye la presión intraocular.

El cannabis tiene también efecto antinauseoso y antiemético,
 estimulante del hambre y analgésico, y además, mejora la espasticidad y
 el temblor, y disminuye la presión intraocular

El dronabinol puede producir taquicardia, aumento del hambre, cambios de humor y alteración de las funciones cognitivas, de la memoria y de la percepción. La intensidad de estos efectos parece estar relacionada con la dosis; no se han hallado datos que indiquen que tenga efectos diferentes a los del THC.

A dosis de 1 mg, la nabilona produce efecto relajante y sedante; a dosis superiores (2,5-5 mg) produce hipotensión postural, sequedad de boca y euforia.

Farmacocinética
La cantidad de THC que se absorbe depende de la vía de administración.

Inhalación de humo: la absorción es rápida y la cantidad absorbida depende de la manera en que se fume (profundidad de las inspiraciones). Los efectos se inician al cabo de segundos y son completos en pocos minutos.

Vía oral: la cantidad de THC que se absorbe equivale a un 25-30% de la que se absorbería fumando la misma cantidad. Los efectos se empiezan a notar entre media hora y dos horas después de su ingestión y duran de 2 a 4 horas. La baja biodisponibilidad después de su administración por vía oral se debe a que es en parte destruido por los jugos gástricos y es sometido a metabolización hepática (por el citocromo P-450).

Aerosol: la administración en aerosol asegura una absorción rápida y evita los efectos perjudiciales del humo. También se puede administrar por vía rectal.

Una vez se absorbe, el THC se distribuye rápidamente por el organismo, primero hacia los tejidos más irrigados (cerebro, pulmones, hígado, etc.). posteriormente, se acumula en el tejido adiposo, de forma que su eliminación completa puede requerir hasta 30 días. El THC acumulado en el tejido adiposo se va liberando lentamente hacia la sangre y pasa en parte al sistema nervioso central. Se cree que este patrón farmacocinético explicaría la ausencia de síndrome de abstinencia.

La eliminación total del THC puede requerir 30 días,
lo que explicaría la ausencia de síndrome de abstinencia


La semivida de eliminación plasmática del THC es de 56 h en consumidores ocasionales y de 28 h en consumidores crónicos (Br J Anaesth, 83, 637-649, 1999). No obstante, en otro estudio se registró una semivida de eliminación plasmática en fumadores crónicos de 3 a 5 días (Adicciones, 12, 41-58, 2000). Se han identificado unos veinte metabolitos del THC y de sus derivados, algunos de ellos activos. El principal es el 11-OH-D9-THC, con una semivida de eliminación plasmática de 15 a 18 h. Los metabolitos inactivos son eliminados por la orina y las heces. El mismo THC y algunos metabolitos activos son sometidos a circulación enterohepática lo que contribuye a alargar la duración de su efecto (Drugs, 60, 1303-1314, 2000; Br J Anaesth, 83, 637-649, 1999).

El dronabinol se absorbe bien por vía oral (en un 90-95%). Su acción empieza entre media hora y una hora después de tomárselo y el efecto dura entre 4 y 6 h. El efecto estimulador del hambre puede durar hasta 24 h.

La nabilona se aborbe bien por vía oral y es metabolizada en distintos metabolitos, algunos de ellos activo. Su principal vía de eliminación (65%) son las heces. La semivida de eliminación plasmática es de 2 h, y la de sus metabolitos de 35 h.

Futuro
Al igual que otros fármacos, aun quedan interrogantes que merecen más investigación clínica.

Por un lado, se desconoce si los cannabinoides presentan ventajas con respecto a los antagonistas serotonérgicos, que son los fármacos actualmente considerados de elección para la profilaxis y tratamiento de los vómitos por quimioterápicos antineoplásicos. No se tiene constancia de ensayos clínicos en los que se hayan comparado directamente. También sería conveniente esclarecer si son eficaces en el tratamiento de las náuseas y vómitos por otras causas. Debe esperarse los resultados de los ensayos clínicos en curso en el tratamiento de la esclerosis múltiple y son necesarios ensayos clínicos comparativos con otras estrategias en el tratamiento del dolor crónico y del dolor neuropático. Para poder utilizar el THC o un derivado en el tratamiento del glaucoma, debe desarrollarse una formulación farmacéutica para aplicación local que produzca un efecto mantenido. Es necesario esperar la publicación de los ensayos clínicos y otros estudios en curso en los que se evalúen sus efectos antidepresivo, ansiolítico, sedante, neuroprotector y en el tratamiento del síndrome de abstinencia a opiáceos. En un futuro próximo, el efecto inmunosupresor e inmunomodulador podría tener aplicación en el tratamiento de enfermedades con componente autoinmune como la artritis reumatoide o la espondilitis anquilosante, en las que existen notificaciones anecdóticas de eficacia a largo plazo. Por último, debe esclarecerse si el THC puede participar en interacciones con otros fármacos.




Comentarios

tatiana hoffer vogt
2015-06-16 06:24:31
Hola tengo esclerosis multiple y los dolores ya no los aguanto nada que me dan los medicos me alluda sigo igual no tengo equilibrio me caigo y me cuesta pararme necesito alluda me la diagnosticaron en marzo del 2014 y ningun tratamiento me alludado es posible q me orienten y poder conseguir canabis en algun centro q alludan a personas con discapacidad soy de stgo vivo en macul mis dolores son terribles alludenme por favor muchas gracias tatiana.

BELEN
2011-05-23 07:08:17
Hola, tengo esclerosis multiple, y aunque me encuentro mas o menos bien, las esperanzas de curacion que me dan los medicos son nulas. En este momento tengo 35 años y un niño de 3 añitos. Mi hijo me necesita. He oido hablar sobre el buen resultado del tratamiento con marihuana. Por favor si alguien puede ayudarme o darme informacion. MIL GRACIAS Y UN BESO DESDE VALENCIA


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