Enfermedades - Estres


Descubierto el posible mecanismo causante de la relación entre estrés crónico y enfermedad
11 de abril 2012
Desde hace años se sabe que el estrés crónico y diversas enfermedades están estrechamente relacionados.

El estrés crónico altera el correcto funcionamiento de nuestro organismo, favoreciendo la aparición de diversos tipos de enfermedades: cardíacas, infecciosas, úlceras estomacales, problemas digestivos, pérdida de cabello e incluso problemas del sistema inmunitario como asmas o alergias. No obstante, el mecanismo exacto causante de esta relación es desconocido: se sabe que el estrés crónico y la susceptibilidad a ciertas enfermedades están relacionados, pero no se sabe cómo.

Los resultados de un experimento llevado a cabo por investigadores de la universidad Carnegie Mellon de Pittsburg (EE.UU), recientemente publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Science of the United States (PNAS), propone una posible respuesta a esta pregunta. La clave podría estar en las hormonas liberadas por el estrés, como el cortisol, la adrenalina o la noradrenalina.

Estas substancias son liberadas por el cuerpo en situaciones de gran estrés, como por ejemplo en una situación de peligro inminente, para dar mayor fuerza y resistencia a nuestro organismo. Entre otros, sus efectos: aumento del ritmo cardíaco, lo cual aumenta el riego sanguíneo de órganos y músculos; incremento del nivel de glucosa en sangre (para proporcionar mayor energía; suspensión de la digestión, para emplear energía en otros procesos físicos; y mayor sudoración, para mantener una buena temperatura corporal.

Asimismo, estas hormonas ayudan al sistema inmunitario a suprimir infecciones como resfriados y gripes. No obstante, cuando nuestro cuerpo se halla sometido a estrés crónico, éste se activa y reacciona generando de forma constante esas hormonas, en lugar de en situaciones puntuales, con lo que puede llegar a hacerse resistente a la hormona cortisol, como ocurre con la insulina en los enfermos de diabetes.

Para demostrar esta teoría, los científicos de la universidad Carnegie Mellon realizaron dos estudios. En el primero, expusieron a 276 voluntarios sanos al virus del resfriado común. De estos, los sujetos que habían sufrido recientemente experiencias estresantes mostraban mucha mayor resistencia al cortisol, y además eran mucho más propensos a resfriarse.

En un segundo estudio, los investigadores llegaron a la conclusión de que los sujetos que eran más resistentes al cortisol también producían más citoquinas pro-inflamatorias; las citoquinas son proteínas del sistema inmunitario cuya función principal es la regulación del mecanismo de la inflamación. Dado que el mecanismo de la inflamación tiene un papel protagonista en el inicio y desarrollo de una amplia gama de enfermedades, comprender en profundidad los efectos del estrés crónico puede llevarnos a su vez a una mejor comprensión de numerosas patologías.


Fuente:   Proceedings of the National Academy of Science of the United States (PNAS)


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