Enfermedades - Estres


Vivir con el SPI
Autor: Dr. Salvador Giménez - Revisado: 31 de enero 2017
El síndrome de las piernas inquietas (SPI; restless legs syndrome, RLS en inglés) es una enfermedad en la que se nota una sensación extremadamente molesta en las piernas mientras se está sentado o acostado. Habitualmente esta enfermedad hace que el paciente sienta ganas de levantarse y caminar, ya que al hacerlo, desaparece la sensación molesta.

Auto-ayuda

Llevar a cabo unos sencillos cambios en el estilo de vida puede jugar un importante papel en el alivio de los síntomas del SPI. Estos cambios pueden reducir la actividad extra de las piernas:

- Tomar analgésicos. Para los síntomas leves, el empleo de un analgésico de venta sin receta médica, como el ibuprofeno, cuando comienzan los síntomas, puede ser suficiente para aliviar las sensaciones desagradables en las piernas.
- Baños y masajes. El baño en agua caliente y el masaje de las piernas pueden ayudar a relajar los músculos.
- Compresas frías o calientes. El empleo de calor o frío, o el empleo alterno de ambos, puede reducir las sensaciones en las piernas.
- Técnicas de relajación como la meditación o el yoga. El estrés empeora el SPI. La relajación puede ser útil, en particular antes de irse a dormir.
- Establecer una buena higiene para dormir. La fatiga suele empeorar los síntomas del SPI, de manera que es importante poner en marcha un programa con una buena higiene para dormir: un ambiente nocturno fresco, silencioso y cómodo, irse a la cama cada noche a la misma hora y levantarse cada día a la misma hora y dormir un número suficiente de horas para levantarse descansado. Algunas personas con SPI encuentran que irse a dormir más tarde y levantarse más tarde les ayuda a dormir lo suficiente.
- Ejercicio. Un ejercicio moderado, regular puede aliviar los síntomas, pero el sobreesfuerzo en el gimnasio o trabajar hasta tarde suele intensificar los síntomas.
- Evitar la cafeína. En ocasiones simplemente reducir o evitar la cafeína contenida en alimentos (chocolate) y bebidas (café, té, refrescos de cola), puede aliviar las piernas inquietas.
- Evitar el tabaco y el alcohol. Estas sustancias también suelen agravar o desencadenar los síntomas del SPI. Hay que probar si mejoran los síntomas evitando estas sustancias.
- Mantenerse mentalmente alerta por la tarde. El aburrimiento y le somnolencia antes de irse a dormir suelen empeorar el SPI.


Vivir con el SPI

Generalmente el síndrome de las piernas inquietas es una enfermedad para toda la vida. Vivir con el SPI significa desarrollar estrategias de adaptación que funcionen para cada uno. La Asociación Española del Síndrome de las Piernas Inquietas (AESPI) recomienda las siguientes estrategias:

- Hablar sobre el SPI. Compartir información sobre el SPI ayuda a miembros de la familia, amigos y compañeros de trabajo a comprender mejor a la persona con el síndrome cuando pasee por los pasillos, se quede de pie en el cine o el teatro, o cuando camine varias veces al día en busca de agua fresca.
- No enfrentarse al SPI. Si uno intenta suprimir la urgencia de moverse, suele encontrarse que los síntomas no hacen más que empeorar. Levántese de la cama. Encuentre una actividad que le distraiga. Deténgase con frecuencia durante los viajes.
- Llevar un diario del sueño. Si no puede sentarse a escribir, díctelo en una pequeña grabadora. Mantenga una lista de las medicaciones y estrategias que  ayudan o que empeoran su batalla con el SPI y comparta esta información con su médico.
- Subir las alturas. Puede sentirse más cómodo elevando la altura del escritorio o de la mesa de lectura hasta una altura que le permita estar de pie mientras trabaja o lee.
- Estiramientos durante el día. Comience y acabe sus jornadas con ejercicios de estiramiento muscular o masajes suaves en las piernas.
- Buscar ayuda. Existen grupos de apoyo para los pacientes con SPI y sus familiares. Compartir experiencias solamente puede ayudar a uno mismo y a los demás.





Comentarios

No se encontraron resultados.

Añadir Comentario

* Este es un espacio de participación entre lectores. Las preguntas no tienen por qué ser respondidas por los expertos obligatoriamente.