Enfermedades - Esquizofrenia


Investigadores concilian tres hipótesis diferentes sobre las causas de la esquizofrenia
6 de mayo 2015
Un nuevo estudio publicado esta semana en Nature Neuroscience relaciona entre sí tres hipótesis diferentes sobre las causas de la esquizofrenia. Este nuevo hallazgo podría abrir una nueva vía de investigación de terapias contra las causas primeras de la esquizofrenia y trastornos relacionados.

La esquizofrenia, una enfermedad compleja.
La esquizofrenia es una enfermedad compleja a todos los niveles: genético, sintomatológico o conductual. Las personas con esquizofrenia presentan una amplia variedad de síntomas, y los estudios de asociación de genes han relacionado centenares de mutaciones que podrían causar riesgo de padecer la enfermedad. No obstante, hasta ahora no está claro si estas características y síntomas podrían estar relacionados entre sí o si representaban diversos tipos de esquizofrenia. De hecho, los síntomas diferenciados han llevado a desarrollar tres teorías sobre las causas de la esquizofrenia.

Diversos síntomas, sin relación entre sí.
En un estudio anterior realizado en 2013, se eliminó uno de los genes asociados a la esquizofrenia, el gen Arp2/3. Para sorpresa de los científicos, los ratones carentes de este gen presentaban síntomas similares a los de la esquizofrenia. Al igual que ocurre con los humanos, los síntomas de los ratones parecían empeorar con el tiempo, aunque los fármacos los mejorasen parcialmente.

En el nuevo estudio publicado esta semana en Nature Neuroscience, se caracterizan tres anormalidades en ratones carentes de Arp2/3 que también aparecían en personas con esquizofrenia. Existen diversos síntomas de la esquizofrenia, en apariencia no relacionados entre sí.

El primer síntoma característico sería la denominada “reducción de espinas”. Las regiones frontales del cerebro de pacientes de esquizofrenia tienen menos espinas dendríticas (las “espinas dendríticas” son los “tentáculos” de las neuronas, los cuales procesan las señales recibidas de otras células).

Una segunda característica observada en enfermos de esquizofrenia es que estos tienen neuronas hiperactivas en la región frontal del cerebro, la región asociada a la toma de decisiones y a la planificación. Sorprendentemente, el estudio descubrió que los ratones que carecen de Arp2/3 también tienen esta característica.

Por último, la “hipótesis de la dopamina” postula que niveles anormalmente elevados de este compuesto bioquímico son la causa de la enfermedad. Esta hipótesis es apoyada por el hecho de que los fármacos anti psicóticos bloquean la transmisión de la dopamina, con lo que alivian los síntomas motrices en esquizofrenia. De hecho, los ratones que carecen de Arp2/3 además de tener disfunciones del sistema motor, parecen mejorar con el anti-psicótico haloperidol, lo cual confirmaría que tienen un exceso de dopamina en el cerebro.

Los investigadores descubrieron que las neuronas sobre excitadas de la parte frontal del cerebro se conectan y estimulan las neuronas que eliminan la dopamina. Con lo que los tres fenómenos aparentemente no relacionados (reducción de espinas, neuronas hiperactivas, exceso de dopamina) estarían en realidad interrelacionadas entre sí. Para confirmar esta asociación, el grupo empleó avanzadas técnicas de ingeniería genética e inserción viral de genes para activar las neuronas frontales de cerebros de ratones sanos. Los animales comenzaron a moverse casi de inmediato, y sus cerebros se inundaron de dopamina. El haloperidol revirtió estos síntomas. Aún más importante: aunque el haloperidol alivió los movimientos, no restauró las espinas dendríticas desaparecidas en los cerebros de los ratones privados de Arp2/3. El siguiente paso de los investigadores será estudiar el papel del gen Arp2/3 en diversas regiones del cerebro y en el resto de síntomas de los ratones afectados, como por ejemplo en falta de sociabilidad y en deficiencias cognitivas. También prevén estudiar el efecto potencial de factores ambientales como el estrés en el cerebro y en los síntomas de los ratones. Por otra parte, la posibilidad de emplear técnicas genéticas para restaurar la función de Arp2/3 en varias áreas del cerebro abre una nueva vía para el tratamiento de la esquizofrenia.

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Fuente:   Nature Neuroscience


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