Enfermedades - Epilepsia


Un año sin ataques da seguridad al conductor epiléptico
26 de junio 2001
La reducción del riesgo puede llegar al 93%

Según un grupo de investigadores, los pacientes epilépticos que no han sufrido un ataque en un año o más tienen un 93% menos de probabilidad de sufrir un accidente de tráfico que los que han padecido ataques más recientes.

Las áuras epilépticas y los recientes cambios en la medicación de la epilepsia son otros factores asociados a un riesgo significativamente reducido de accidentes provocados por ataques epilépticos. El porcentaje de los accidentes debidos a esta causa es extremadamente reducida (alrededor de 1/10.000). No obstante, la amenaza a la seguridad pública que representa un epiléptico al volante ha hecho que muchos estados de EEUU restrinjan a este colectivo las posibilidades de conducción. Casi la mitad de todos los estados han legislado que un epiléptico sólo puede conducir si hace más de un año que no sufre ataques. Otros estados tienen unos criterios no tan estrictos y han situado el periodo sin ataques entre 3 y 6 meses.

El equipo del dr. G.L. Krauss intentó definir mejor los factores de riesgo que podrían aumentar la probabilidad de accidentes de circulación entre epilépticos comparando los historiales médicos y de tráfico de 50 epilépticos implicados en al menos un siniestro con los de 60 epilépticos que no habían sufrido ningún accidente.

Como resultado aparecieron cuatro factores que aparentemente reducen el riesgo: un periodo de un año sin sufrir ningún ataque, las auras epilépticas previas a los ataques, algunos accidentes anteriores causados por ataques epilépticos y una reciente reducción o variación de la medicación para la epilepsia.

Los autores afirman que los pacientes con intervalos de 12 meses o más sin ataques tienen un 93% menos de probabilidad de sufrir un accidente en relación con intervalos más cortos (sin ataques). Las auras epilépticas se asociaron también a un menor riesgo de accidente. Se especula que estas advertencias o la inminencia de un ataque daría tiempo a un epiléptico a pisar el freno y ‘esperar’ en un lugar seguro.

El riesgo reducido asociado a los cambios en la medicación podría reflejar un mejor control de los ataques gracias a un mejor ajuste de las terapias farmacológicas.

Los investigadores destacaron que los ataques sólo causan un 11% de los accidentes de quienes padecen epilepsia, “el resto se deben a descuidos, intoxicación alcohólica y otros factores semejantes a los de los conductores no epilépticos.”

Los autores piensan que esta información “podría ser útil para médicos que aconsejan a sus pacientes sobre los riesgos de la conducción, así como para pacientes epilépticos que consideran la posibilidad de ponerse al volante.




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