Enfermedades - Epilepsia


La importancia del EEG en la epilepsia
Autor: Dr. Salvador Giménez - Revisado: 0 de 0000
El electroencefalógrafo (EEG) es una máquina que traduce la actividad eléctrica del cerebro en una serie de líneas onduladas



Puede solicitarse una exploración con EEG para ver si existe algún tipo de irregularidad continuada en la actividad eléctrica del cerebro que sea capaz de producir convulsiones.

Para ello, se pegan pequeños discos metálicos con unos finos alambres, llamados electrodos, sobre el cuero cabelludo. Y se conectan a un ordenador que registra los resultados de la prueba.

Los electrodos responden a las pequeñas cargas eléctricas que se producen por la actividad de las células nerviosas del cerebro. Estas cargas se amplifican y se registran en la pantalla del ordenador. Los cambios en la actividad eléctrica alteran la amplitud del registro. El resultado es una serie de líneas onduladas o dentadas. Este registro también puede realizarse en papel.

La actividad eléctrica normal del cerebro produce un patrón reconocible. Los ataques epilépticos producen patrones anormales, muy específicos. Incluso sin un ataque epiléptico se puede reconocer un patrón anormal que es el marcador del riesgo de un ataque. Cada patrón recibe distinto nombre, por ejemplo: puntas, polipuntas, ondas picudas y complejos onda-punta. Estos patrones proporcionan mucha información acerca del tipo de epilepsia, la parte del cerebro donde empieza el ataque e incluso puede sugerir qué fármaco puede ser el más apropiado para cada tipo de epilepsia.

El EEG es un procedimiento indoloro y seguro.

La máquina no puede leer la mente.

Tiene las medidas de seguridad apropiadas para impedir un choque eléctrico.

Tampoco mide la inteligencia no revela enfermedades mentales ni emocionales.

No se emplea para tratar ni para curar.

Es una herramienta diagnóstica.


Cómo funciona el EEG

La exploración del EEG suele realizarse en laboratorios especiales o en las consultas externas de los hospitales. En ocasiones el paciente que se somete a la prueba debe acostarse a una hora prefijada la noche anterior o evitar bebidas con cafeína la mañana de la prueba.

La prueba suele tener lugar en una pequeña habitación separada de la máquina del EEG y del técnico. Esto permite que el paciente sometido a la prueba se encuentre en un entorno tranquilo y relajado.

En algunos laboratorios hay pequeñas cámaras de televisión en la habitación de la prueba, para grabar en cinta de vídeo los movimientos del paciente durante la prueba. Los movimientos registrados, cuando se combinan con el registro del EEG, proporcionan información adicional sobre el tipo de ataque que está padeciendo el paciente.

Antes de la prueba, el técnico aplica los pequeños discos de metal a diferentes lugares ya estandarizados del cuero cabelludo. El cabello debe haberse lavado previamente el día de la prueba, sin haber aplicado ningún producto cosmético. Se emplea un pegamento especial para fijar los electrodos, que luego se lava fácilmente. En ocasiones, en lugar del pegamento se emplea una capucha con los electrodos ya fijados en ella.

Algunos EEG se realizan con el paciente sentado en una silla. Otras veces el paciente debe estar acostado en un sofá. Durante la prueba, el técnico puede hacer respirar profundamente por la boca al paciente, lo cual puede producir una ligera sensación de mareo o de entumecimiento de las manos o los pies, que desaparece rápidamente en cuanto se vuelve a respirar con normalidad.

El técnico puede iluminar al paciente con una luz parpadeante (flashes) o pedirle que abra y cierre rápidamente los ojos. Otras veces puede pedirle que se duerma o que realice otros sencillos actos, dependiendo de los objetivos de la prueba.

Hay que explicar a los niños qué deben esperar durante el EEG e incluso animarlos a “practicar” con una muñeca o su peluche favorito antes de la misma.

La prueba normal suele durar unos 35-40 minutos, aunque el EEG que implica un periodo de sueño suele durar más, incluso toda la noche. La variedad con monitorización domiciliaria de la prueba estándar permite al paciente seguir con sus actividades normales mientras se realiza el registro. El paciente lleva una capucha especial con los electrodos conectados a un equipo de grabación que se lleva en el cinturón. Este tipo de prueba suele durar varias horas.

Tras la prueba, los resultados son remitidos al médico. En ocasiones la historia médica y otras pruebas sugieren que el paciente tiene epilepsia, aunque no existe ningún signo de actividad de un ataque en el EEG. Un EEG normal no excluye la epilepsia. Puede no haber actividad epiléptica durante el tiempo, relativamente corto, de la prueba, o la actividad epiléptica puede estar localizada en un área tan pequeña del cerebro que los electrodos de superficie no la detectan. Cuando ocurre esto, la prueba suele extenderse a varias horas o pueden emplearse electrodos especiales que pueden detectar estas señales "fantasma".






Comentarios

No se encontraron resultados.

Añadir Comentario

* Este es un espacio de participación entre lectores. Las preguntas no tienen por qué ser respondidas por los expertos obligatoriamente.