Enfermedades - Conjuntivitis


¿Pueden todos los miopes e hipermétropes eliminar sus dioptrías con el láser?
Autor: Dra. Mercè Piera - Revisado: 18 de octubre 2011
A pesar de ser una operación sencilla, no todos los pacientes con miopía, hipermetropía o astigmatismo pueden acceder a una intervención con láser. Existen unas limitaciones optométricas (excesivas dioptrías), patológicas (sufrir una enfermedad corneal, como por ejemplo un queratocono), o fisiológicas (edad, metabolismo...) que hacen inviable la técnica. Para seleccionar al paciente ideal, especialistas oftalmólogos y ópticos-optometristas realizan a cada persona interesada una entrevista en profundidad, un completo examen visual y ocular previo, así como determinadas pruebas específicas.

El primer paso previo a la intervención quirúrgica con láser consiste en que el especialista de la visión, oftalmólogo u óptico-optometrista, proporcione toda la información necesaria al paciente sobre la técnica elegida o aconsejada por el experto en cada caso, incluidos los posibles inconvenientes. Un factor importante a tener en cuenta es la edad del paciente; se considera un momento idóneo para la intervención tener una edad superior a los 19 años. Antes no es recomendable, ya que el defecto visual debe estar estabilizado, y durante la adolescencia el problema puede seguir creciendo. El oftalmólogo operará a un paciente siempre que se haya seguido durante algunos años la evolución de su miopía, con la garantía de un colega oftalmólogo o de un óptico-optometrista; nunca lo hará basándose únicamente en la palabra del paciente, ya que si el defecto continúa progresando el error de refracción reaparece con el tiempo.

"Se considera un momento idóneo para la intervención tener una edad superior a los 19 años"


A personas con más de 40 años, se les debe advertir de que puede existir el problema común de la presbicia (familiarmente denominada “vista cansada”) y que el resultado de la operación puede resultar menos espectacular, debido a que el paciente seguirá necesitando unas lentes para leer, coser u observar cualquier cosa a corta distancia.

Además de la edad, otros factores que se tendrán en cuenta serán la predisposición genética, las enfermedades padecidas, el tiempo de utilización de los diferentes elementos compensadores de la visión, como gafas o lentes de contacto, sus hábitos, exigencias visuales laborales y personales, descripción del entorno en el que se encuentra habitualmente, sus expectativas después de la operación, etcétera. Todos estos datos, ofrecerán al especialista un modelo adecuado de las características y demandas visuales de su paciente.

Información del especialista

Existen, además, otros aspectos que el paciente debe conocer antes de aceptar ser intervenido de su miopía:

· La miopía no se cura, por lo que el ojo seguirá siendo miope después de la operación. La cirugía refractiva es un tratamiento más para solucionar los problemas visuales producidos por este defecto refractivo.

· El ojo intervenido, al seguir siendo miope, sigue siendo susceptible de posibles lesiones retinianas (de igual forma que antes de intervenir), como cataratas o glaucoma.

· La cirugía refractiva no impide la progresión futura de la miopía, si ésta no está estabilizada.

· No es posible asegurar en todos los casos el abandono por parte del paciente de sus gafas o lentes de contacto. A veces es necesario llevarlas un tiempo.

· A veces se realizan reintervenciones para obtener el resultado esperado.

· Una vez aparezca la presbicia (vista cansada), a partir de los 40 años, la utilización de gafas se hace inevitable para la visión de cerca.

· Existen riesgos, aunque escasos, debidos a fallos atribuibles al instrumental quirúrgico y a circunstancias de la intervención.

· Durante el postoperatorio pueden aparecer molestias visuales, como visión de halos y reflejos.


Examen Visual y Ocular

Una vez realizada la entrevista previa, el oftalmólogo y el óptico-optometrista del centro llevarán a cabo una serie de tests con el fin de evaluar la salud visual y ocular de sus ojos. El examen ocular incluirá las siguientes pruebas:

· Topografía corneal (un mapa detallado “en altura” de la forma de la superficie de la córnea). Esta prueba, analizada por un ordenador, es fundamental para comprobar si existen anomalías superficiales y decidir si la cirugía refractiva es lo más aconsejable para el paciente.

· Examen de la órbita ocular y de los párpados. El especialista observará el tamaño y forma de la órbita, así como el borde y el estado de la piel de los párpados, con el fin de descartar posibles infecciones producidas por bacterias u hongos.

· Biomicroscopía. Esta prueba se realiza para descubrir en el llamado segmento anterior del ojo alteraciones que contraindiquen la cirugía, como conjuntivitis papilares o infecciones adenovíricas.

· Análisis de la película lagrimal. El láser provoca un ligero resecamiento de la superficie corneal, que puede incrementarse si el paciente sufre de ojo seco. Con esta prueba el especialista analiza tanto la cantidad como la calidad de la lágrima.

· Tonometría. Mide la presión intraocular. Los pacientes con glaucoma y alteraciones en el campo visual no pueden someterse a una intervención con láser. Sí podrán hacerlo aquellos que tengan únicamente hipertensión ocular o un historial familiar de glaucoma.

· Paquimetría y Biometría. Por el hecho de ser la córnea un tejido vivo, es muy importante conocer los datos particulares sobre su espesor, su curvatura y sus alteraciones fisiológicas (producidas por la edad, cambios hormonales, presión intraocular, metabolismo, etcétera) o patológicas (queratitis, queratopatías, glaucoma, etcétera).

· Fondo de ojo. La exploración de la retina es muy necesaria para descubrir lesiones que precisen tratamiento. Si se detectan patologías graves, como lesiones maculares, no es aconsejable someterse a cirugía refractiva.


Por su parte, el examen visual constará de unas pruebas optométricas que podrían resumirse en la realización por parte del paciente potencial de algunos tests de agudeza visual, exámenes refractivos objetivos y subjetivos, así como algunas pruebas específicas, como por ejemplo retinoscopía.

Consentimiento informado

Una vez realizadas las pruebas preliminares y obtenidos los resultados, el especialista debe informar al paciente, con los datos en la mano, cuál es la técnica más aconsejable en cada caso, así como los beneficios o posibles riesgos que puede presentar cada una de las técnicas.

Por último, si el paciente no presenta ninguna contraindicación y desea proseguir, es necesario (de acuerdo con las leyes sanitarias actualmente en vigor) que firme un consentimiento informado, en donde se refleje lo que se espera de la intervención, sus riesgos y alternativas.

¿Qué debo tener en cuenta antes de operarme?

Edad.
En los centros oftalmológicos, se toma como referencia la edad de 19 ó 20 años como mínimo para ser intervenido con láser, ya que es la edad en la cual el defecto de refracción, miopía o hipermetropía, suele quedar estabilizado.

Motivación y demandas visuales.
¿Qué espero yo de la intervención con láser? En la mayoría de los casos, la motivación es despedirse de las gafas o lentes de contacto, aunque existen algunos pacientes que acuden a los centros oftalmológicos por motivos profesionales (como es el caso de acceder a puestos de trabajo en donde se exige un mínimo de agudeza visual sin compensar, como por ejemplo en el Cuerpo de Bomberos o en la Policía).

Historial médico general y ocular.
Las enfermedades sistémicas pueden resultar una contraindicación a la intervención con láser, al igual que aquellos pacientes que sufran diabetes. De igual forma, todas aquellas enfermedades de los ojos son motivo suficientes para no recomendar la intervención, como por ejemplo si se padece un queratocono, un herpes zoster oftálmico o bien una queratitis, al igual que si se ha sufrido una intervención ocular con anterioridad, aunque una operación de cataratas o retina no tiene por qué suponer una contraindicación.

Ingestión de determinados fármacos.
¿Estoy tomando algún medicamento en especial desde hace algún tiempo? Algunos medicamentos pueden alterar la película lagrimal del ojo, como los antihistamínicos o algunos productos antidepresivos; en tales casos la contraindicación puede ser relativa a la finalización del tratamiento.

Salud Visual.
Es fundamental, a la hora de intervenir con cualquier método de cirugía refractiva, incluida la técnica Lasik, el que la miopía o hipermetropía esté estabilizada; lo que significa que el número de dioptrías no haya aumentado durante al menos un par de años.

Utilización de lentes de contacto.
Es imprescindible no haber utilizado lentes de contacto durante unos días antes de los exámenes pre-operatorios. El tiempo de descanso antes de realizar las pruebas preliminares depende de las lentillas utilizadas.




Comentarios

romy
2009-10-19 10:26:59
hola, me gustaria operarme, pero he padecido varias veces de queratitis, y he leido que no es conveniente operarse,,alguien se ha operado habiendo padecido una queratitis?gracias


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