Artículos de Medicina 21


Cien años de la pandemia de gripe
2 de mayo 2018
Esta primavera se conmemoran cien años de la pandemia de gripe de 1918, también llamada gripe española, que se calcula que mató de 50 a 100 millones de personas en todo el mundo, e infectó a 500 millones más. La mortandad causada por la gripe representó aproximadamente el 5% del total de la población mundial de 1918.

La gripe de 1918 destacó por su preferencia por las vidas de jóvenes adultos, cuando lo habitual es lo contrario: la gripe suele ensañarse más con las personas más débiles: niños y ancianos. Durante el siglo transcurrido desde la pandemia de 1918, se ha especulado mucho acerca de sus orígenes, expansión y consecuencias. Estas especulaciones han traido consigo, como era de esperar, la difusión de numerosos bulos y conceptos erróneos. Corregir estos bulos nos permitirá comprender mejor qué ocurrió en realidad, así como aprender a prevenir y mitigar desastres similares en el futuro.

La pandemia se originó en España
La epidemia de gripe recibió el nombre de «gripe española» debido a que las noticias sobre la gripe fueron censuradas en los países en guerra (La Primera Guerra Mundial, 1914-1918) donde se detectaron los primeros casos. Fue en España donde circularon las primeras noticias, debido a que, al ser un país neutral, no existía censura militar de la prensa. Esto causó la falsa impresión de que era en España donde se estaban detectando la gran mayoría de casos. En la actualidad existen diversas hipótesis sobre el punto de origen de la gripe: Asia, Europa, o incluso los EE. UU.

La pandemia fue causada por un «super virus»
La pandemia de 1918 se expandió con rapidez y mató a 25 millones de personas durante los primeros seis meses. No obstante, los estudios más recientes indican que el virus no era más letal que otras cepas, ni era diferente en lo esencial respecto a las cepas de otros años. La elevada tasa de mortalidad ha sido atribuida (al menos en los países en guerra) a las pobres condiciones sanitarias en cuarteles y ciudades, así como a la mala nutrición provocada por cuatro años de guerra. Tampoco sabemos cuántas muertes fueron provocadas por infecciones bacterianas oportunistas (neumonías bacterianas en pulmones debilitados por la gripe). 

La primera oleada de la pandemia fue la más letal
En realidad, la mortalidad de la oleada inicial (durante la primera mitad de 1918) fue relativamente baja. Fue la segunda oleada (octubre-diciembre 1918) la que causó tasas de mortalidad más elevadas. La tercera oleada (primavera de 1919) fue más letal que la primera, pero menos que la segunda. Los investigadores creen que el aumento de fallecimientos de la segunda oleada se debería a que los casos más graves fueron enviados a hospitales y centros de asistencia, lo cual favoreció la transmisión de una variante más letal del virus. Por otra parte, el virus tendía a hacerse menos letal a medida que progresaba la epidemia. Esto se debió a un proceso de selección natural: las cepas más mortíferas mataban a su anfitrión más rápidamente, por lo que no podían transmitirse a la misma velocidad que las más leves.

El virus mató a la mayoría de personas que se infectaron
De hecho, la gran mayoría de infectados por la gripe de 1918 sobrevivieron. La tasa de mortalidad de los infectados no superó el 20 por ciento en los EE. UU. No obstante, en algunas comunidades, como los indios norteamericanos, se vieron más afectadas, a causa de su menor exposición a cepas anteriores de gripe.

Las terapias de la época no servían de nada contra la gripe
Todavía hoy la mayoría de tratamientos contra la gripe se limitan a tratar los síntomas. Una teoría atribuye muchas de las muertes al uso de ácido acetil salicílico. En la época, la dosis recomendada era de 30 gramos diarios. En la actualidad, la dosis máxima diaria segura es de 4 gramos. No obstante, la tasa de mortalidad fue igualmente elevada en otras zonas del mundo en las que no se disponía de ácido acetil salicílico.

La pandemia cambió el resultado de la Primera Guerra Mundial
No es probable que la epidemia de gripe cambiase el resultado de la Primera Guerra Mundial, pues los combatientes de ambos bandos quedaron afectados por igual. Por otra parte, no cabe duda de que el hacinamiento de millones de tropas en cuarteles y trincheras creó las circunstancias ideales para el desarrollo de cepas más agresivas del virus y su expansión por todo el globo.

Estudiar el pasado para preparar el futuro
Cada cierto número de décadas aparecen cepas de gripe más virulentas de lo normal. Los expertos consideran que el estallido de una nueva pandemia de gripe no es asunto de «si podría ocurrir», sino de «cuándo va a ocurrir». Por otra parte, en la actualidad, contamos con armas que no existían en 1918: antibióticos con los que combatir infecciones bacterianas oportunistas, y, en la mayoría de países del mundo, niveles de nutrición, higiene y atención sanitaria muy superiores a los de hace un siglo.



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