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Salud Mental y Enfermedades Mentales
10 de octubre 2017
El término enfermedades mentales está enraizado en la historia y se refiere colectivamente a todos los trastornos mentales diagnosticables.

Los trastornos mentales se caracterizan por alteraciones en la cognición, la emoción o el humor, o los aspectos integradores del comportamiento más elevados, como las interacciones sociales o la planificación de las actividades futuras. Todas estas funciones mentales están mediadas por el cerebro. De hecho, un dogma central de la ciencia moderna es que el comportamiento y nuestras vidas mentales subjetivas reflejan la actividad global del cerebro. Por tanto, los síntomas relacionados con el comportamiento o nuestras vidas mentales refleja variaciones o alteraciones de la función cerebral.
 
No cabe duda que un individuo con esquizofrenia está gravemente enfermo, pero para otros trastornos mentales como la depresión o el trastorno de hiperactividad y déficit de atención, los signos y los síntomas existen en forma de un continuum y no existe una línea que separa claramente la salud del distrés y de la enfermedad. Además, las manifestaciones de los trastornos mentales varían con la edad, el sexo, la raza y la cultura.
 
En realidad, el umbral de trastorno o enfermedad mental, se ha definido por consenso, pero el hecho es que la zona gris no es diferente de la de cualquier otra área de la medicina. ¿En qué punto de este continuum se pasa de lo normal a lo patológico, de la salud a la enfermedad? Últimamente, la línea divisoria se encontraba en la severidad de los síntomas, la duración y el deterioro funcional. 
 
Manifestaciones de las enfermedades mentales
Las personas que padecen cualquiera de los trastornos mentales graves se presentan con una variedad de síntomas entre los que se pueden incluir ansiedad inapropiada, alteraciones del pensamiento y la percepción, desregulación del estado de ánimo y disfunción cognitiva. 
 
Muchos de estos síntomas pueden ser relativamente específicos de un diagnóstico particular o de una influencia cultural. Por ejemplo, las alteraciones del pensamiento y la percepción, o psicosis, se asocian más comúnmente con la esquizofrenia. De forma similar, las alteraciones graves en la expresión del afecto y la regulación del estado de ánimo se ven más comúnmente en la depresión y el trastorno bipolar. Sin embargo, no es infrecuente ver síntomas psicóticos en pacientes diagnosticados de trastornos del estado de ánimo o ver síntomas relacionados con el estado de ánimo en pacientes diagnosticados de esquizofrenia. Síntomas asociados con el estado de ánimo, la ansiedad, los procesos del pensamiento o la cognición pueden aparecer en cualquier paciente en cualquier momento durante su enfermedad.
 
Ansiedad
La ansiedad es uno de los más rápidamente accesibles y más fácilmente reconocibles de los síntomas mayores de las enfermedades mentales. Cada uno de nosotros encontramos ansiedad en muchas formas a lo largo del curso de nuestras actividades rutinarias. Con frecuencia puede tomar la forma concreta de temor intenso experimentado en respuesta a una experiencia de amenaza inmediata como evitar por un pelo un accidente de tráfico. Experiencias como esta se acompañan típicamente por una fuerte respuesta emocional de temor y miedo así como de signos físicos de ansiedad como taquicardia y sudoración. 
 
Psicosis
Las alteraciones de los procesos de la percepción y el pensamiento caen en la amplia categoría de síntomas a los que se denomina psicosis. El umbral para la determinación de si el pensamiento está deteriorado varía un tanto en diferentes contextos culturales. Al igual que la ansiedad, los síntomas psicóticos pueden aparecer en una gran variedad de trastornos mentales. Se asocian, de forma muy característica con la esquizofrenia, pero los síntomas psicóticos también pueden aparecer en los trastornos graves del estado de ánimo.
 
Alteraciones del estado de ánimo
La mayoría de nosotros tiene un conocimiento inmediato e intuitivo de la noción del estado de ánimo. Comprendemos rápidamente lo que significa estar triste o alegre. Estos conceptos son, sin embargo, muy difíciles de formular de forma científicamente precisa y cuantificable; el reto es mayor dadas las diferencias culturales que están asociadas con la expresión del estado de ánimo. A su vez, los trastornos que tienen impacto sobre la regulación del estado de ánimo son relativamente difíciles de definir y de enfocar de una forma cuantitativa. Sin embargo, la disregulación y la expresión del estado de ánimo, humor, o afecto, representan una categoría principal entre los trastornos mentales.
 
Alteraciones de la cognición
La función cognitiva se refiere a la capacidad general de organizar, procesar y recordar la información. Las tareas cognitivas se pueden subdividir en un gran número de funciones más específicas dependiendo de la naturaleza de la información recordada y las circunstancias de su recuerdo. Además, existen muchas funciones comúnmente asociadas con la cognición como la capacidad de ejecutar complejas secuencias de tareas. Las alteraciones de la función cognitiva pueden aparecer en una gran variedad de trastornos. El deterioro progresivo de la función cognitiva se denomina demencia. La demencia puede estar causada por un buen número de enfermedades específicas, incluida la enfermedad de Alzheimer. 
 
El deterioro de la función cognitiva puede aparecer también en otros trastornos mentales como la depresión. No es infrecuente encontrar profundas alteraciones de la cognición en pacientes que sufren de alteraciones graves del estado de ánimo. Más recientemente, se ha informado de déficits cognitivos en la esquizofrenia y ahora se han convertido en un nuevo gran objeto de investigación. Finalmente, con frecuencia aparece deterioro cognitivo en una gran variedad de enfermedades químicas, metabólicas e infecciosas que tienen impacto sobre el cerebro.
 
Diagnóstico de las enfermedades mentales.
Las manifestaciones de los trastornos mentales caen en un gran número de diferentes categorías como ansiedad, psicosis, alteraciones del estado de ánimo y déficits cognitivos. Estas categorías son amplias, heterogéneas y en ocasiones se solapan. Además, cualquier paciente particular puede manifestar síntomas de más de una de estas categorías. Esto no es imprevisible, dada la elevada complejidad de las interacciones que tienen lugar entre los substratos neurobiológico y de comportamiento que producen estos síntomas. A pesar de estas dificultades y confusiones, se ha desarrollado un enfoque sistemático a la clasificación y al diagnóstico de las enfermedades mentales. El diagnóstico es esencial en todas las áreas de la salud para establecer el tratamiento y los cuidados de soporte, el pronóstico, y prevenir la discapacidad relacionada. El diagnóstico también sirve como palabra clave para estimular la comunicación y la investigación.
 
El diagnóstico de trastorno mental, a menudo se considera más difícil que el diagnóstico de trastornos somáticos o médicos en general, a causa de que no existe lesión definitiva, prueba de laboratorio, ni anormalidad en el tejido cerebral que pueda identificar la enfermedad. El diagnóstico de trastorno mental debe realizarse en función del estudio de la intensidad y duración de los síntomas, los signos de la exploración de su estado mental y la observación clínica del comportamiento y el deterioro funcional del paciente. Estos datos son agrupados en conjunto por el clínico en unos patrones reconocibles que se denominan síndromes. Cuando el síndrome cumple todos los criterios para un diagnóstico, constituye un trastorno mental. 
 
El manual estándar utilizado para el diagnóstico de los trastornos mentales en los Estados Unidos es el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM). Lo edita la American Psychiatric Association o Asociación Americana de Psiquiatría y se encuentra en la quinta edición. Su última revisión (DSM-5) fue presentada en mayo de 2013. El índice del DSM-5 organiza los trastornos mentales en 18 clases diagnósticas mayores que se listan a continuación.
 
· Enfermedades neurales del desarrollo
· Trastornos psicóticos y esquizofrenia
· Trastornos bipolares y similares
· Trastornos depresivos
· Ansiedad
· Trastornos obsesivo-compulsivos y similares
· Trastornos traumáticos o asociados a estrés
· Trastornos disociativos
· Síntomas somáticos y similares
· Trastornos alimentarios
· Sonambulismo
· Disfunciones sexuales
· Trastornos del control de la conducta, falta de control, impulsividad.
· Trastornos por consumo de sustancias adictivas
· Trastornos neurocognitivos
· Parafilias
· Trastornos de personalidad
 
10 de octubre: día mundial de la salud mental
Cada 10 de octubre la OMS conmemora el día mundial de la salud mental. El tema de fondo de este año es la salud mental en los mayores. Entre 2000 y 2050 se estima que el número de personas mayores pasará del 11 al 22% de la población mundial (mayores de 60 años). Más de un 20% de los mayores de 60 años sufren algún tipo de trastorno mental o neural a lo largo de su vida. Un 6,6% de las discapacidades en este grupo de edad se atribuye a trastornos mentales y del sistema nervioso. Demencias y depresión son los trastornos neuropsiquiátricos más comunes en este grupo de edad. Los profesionales sanitarios y los propios ancianos no dan suficiente importancia a los problemas de salud mental. Asimismo, el estigma de las enfermedades mentales hace que los pacientes sean reacios a pedir ayuda. Los ancianos son más propensos que la población general a la depresión y a la ansiedad: factores como la pérdida de independencia, pérdida de nivel socioeconómico debido a la jubilación o la pérdida de seres queridos hacen que estén más expuestos a estas patologías. Aproximadamente un 7% de los mayores de 60 años en todo el mundo padece depresión.



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