Artículos de Medicina 21


La protección solar en la infancia
Autor: Dr. Salvador Giménez - Revisado: 19 de junio 2013
Aunque la protección solar es imprescindible en todas las edades, el empleo de fotoprotectores adecuados en la infancia es especialmente importante para prevenir la aparición de melanoma maligno durante la edad adulta. Este tumor es el que se produce con más frecuencia entre los 25 y los 29 años y se desarrolla con más rapidez que otros tipos de cáncer.

Aunque la protección solar es imprescindible en todas las edades, el empleo de fotoprotectores adecuados en la infancia es especialmente importante para prevenir la aparición de melanoma maligno durante la edad adulta. Este tumor es el que se produce con más frecuencia entre los 25 y los 29 años y se desarrolla con más rapidez que otros tipos de cáncer.

¿Qué es la fotoprotección solar?
Se define como un conjunto de medidas que permiten disminuir el daño cutáneo provocado a todos los niveles por la radiación solar: desde el eritema solar (enrojecimiento difuso de la piel debido a la acción de los rayos solares) hasta las reacciones de fotosensibilidad (fotoalergias), pasando por las patologías relacionadas con el sistema inmunitario o cánceres de piel como el epiteloma cutáneo y el melanoma maligno.

Diferentes estudios han relacionado el cáncer de piel con la exposición al sol que se produce a lo largo de los años. Las exposiciones solares acompañadas de ampollas (quemadura solar severa) durante los primeros 15 años de vida parecen determinantes en la aparición de melanoma maligno en la edad adulta. Se demuestra porque la localización anatómica de estas quemaduras producidas antaño, coincide en cierto modo con la distribución que presentan los melanomas pasados los años. De hecho, los dermatólogos llevan años advirtiendo de que la idea de un “bronceado seguro” es errónea: toda exposición más o menos prolongada a rayos ultravioleta aumenta el riesgo de cáncer de piel. Si durante años se había creído que la formación de melanina provocada por una exposición moderada al sol (en otras palabras, broncearse) protege del cáncer de piel, nuevos estudios afirmarían lo contrario: la producción de melanina inducida por la exposición a rayos ultravioleta estaría asociada de forma directa a la génesis del cáncer.

Desde medicina 21 queremos recordar los riesgos reales de salud que conlleva la exposición al sol sin protección y los métodos que desde la infancia, servirán para prevenir y paliar estos efectos nocivos.
Hábitos de exposición solar en los niños.
A continuación enumeraremos una serie de pautas o consejos básicos a seguir antes de exponer al sol a los más pequeños:
  • No exponer al sol a menores de tres años.
  • Emplear filtros solares adecuados a la edad del niño, con un índice de protección solar elevado.
  • Evitar las horas centrales del día (desde las once de la mañana a las cuatro de la tarde).
  • Disminuir la superfície expuesta a la radicación con una vestimenta adecuada  camiseta y gorro), protección ocular y utilización de sombrillas.
  • Recuerde que un día nublado no implica estar protegido contra el daño solar.
  • Debe prestarse mucha atención a las superficies reflectantes porque provocan una radiación extra por reflexión: arena (15-20% más de radiación), nieve (50-80% más), agua de mar en movimiento (20% más), agua en calma (10% más), hierba (0,5-4% más).
  • El niño debe ingerir mucho agua para evitar la deshidratación.
  • Si el niño toma alguna medicación, comprobar que no incluya medicamentos fotosensibilizantes. Estos fármacos provocan reacciones adversas si se produce exposición al sol.
  • Utilice una leche hidratante para la piel tras la exposición solar.
  • Acudir al médico en cuanto se presente alguna reacción o síntoma extraño.

La ropa y el sol.

El uso de indumentaria adecuada y protección ocular es una medida un tanto olvidada, pero muy útil y necesaria, en especial en niños muy pequeños. Éstos deberán utilizar una prenda ligera del tipo camiseta, pantalón, gorro de ala ancha o visera, preferiblemente de algodón.

El algodón ofrece una protección frente al sol superior a la de las fibras sintéticas (nailon o poliéster). La ropa debe estar seca, porque una vez mojada pierde su poder filtrante. El color blanco es el que menos protege frente a las radiaciones solares.

Tampoco hay que descuidar la protección de los ojos, ya que en zonas de alta irradiación pueden producirse lesiones oculares. Las lentes denominadas orgánicas son las más aconsejadas puesto que protegen de los rayos solares y contribuyen a prevenir la aparición de cataratas en el futuro. La montura debe tener protecciones laterales y superiores.

El fotoprotector solar idóneo.
Probablemente el fotoprotector solar absolutamente perfecto no existe, pero sí hay algunas características que estos productos deben observar para ser verdaderamente eficaces y seguros. Un fotoprotector debe tener dermotolerancia, cobertura total del espectro solar UVA/UVB, presentar fotoestabilidad y proporcionar propiedades cosméticas agradables, alta remanencia y sustantividad.

Ahora que se acerca el buen tiempo debemos concienciarnos de la importancia de la fotoprotección, en especial de los niños.

Los filtros solares deben aplicarse generosamente media hora antes de la exposición al sol y renovar la aplicación de forma continuada en el tiempo, sobre todo después de los baños. Por último, debe prestarse atención a la uniformidad de la aplicación para que no queden zonas desprotegidas.



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