Actualidad Médica


¿Por qué el COVID-19 es inocuo para unos pero mortal para otros?
23 de abril 2020
Uno de los aspectos más desconcertantes del nuevo coronavirus es la gran diversidad de grados de severidad. Aunque la gran mayoría de enfermos experimentan síntomas leves, no mucho peores a los del resfriado común, en algunos casos requiere hospitalización, cuidados intensivos, con riesgo de muerte del paciente.

Existen varios posibles factores que explican esta diferencia.

Edad
La edad, como en tantas otras enfermedades, es un factor de riesgo. Por lo general, las personas de edad media y avanzada son más propensas a experimentar síntomas más graves que requieran hospitalización. En China, un 13% de los pacientes de edad superior a 80 años falleció a causa de la enfermedad. Esto se explica en parte porque, a medida que envejecemos, nuestros sistemas inmunitarios pierden eficacia para combatir infecciones virales. Pero hay más factores. Las personas de mediana edad (40-60 años) no reaccionan igual a la infección por coronavirus que a una infección viral provocada por una gripe o un resfriado. El Covid-19 grave no solo causa daño viral, sino también una “tormenta” descontrolada de elementos inflamatorios que daña los pulmones y otros órganos. Esto podría deberse a otros tipos de cambios en el sistema inmunitario, no solo los provocados por el envejecimiento que hacen que las personas de mediana edad sean más vulnerables a esta reacción descontrolada que los más jóvenes.

Los niños también pueden contagiarse del virus, pero casi nunca desarrollan una enfermedad grave. La razón de esto también es desconocida. Se ha sugerido, a partir de estudios de otros tipos de virus (como el SARS de 2002-2004) que los niños expuestos al patógeno son mucho menos propensos a la tormenta inflamatoria.

Sexo
Hombres y mujeres se contagian del virus en proporciones parecidas, pero en la mayoría de países los hombres tienen muchas más probabilidades de morir las mujeres. En Italia e Irlanda los hombres suponen un 70% de los fallecidos por covid-19.

Las hipótesis para explicar estas diferencias son múltiples: desde diferencias en la respuesta inmunitaria entre hombres y mujeres, a pautas de consumo (los hombres consumen más alcohol, que tiende a debilitar el sistema inmunitario e incrementa la vulnerabilidad a la neumonía, o consumen más tabaco, que hace que los pulmones y otros órganos vitales sean más propensos a la inflamación). No obstante, todo esto son solo hipótesis que deberán ser validadas mediante estudios exhaustivos.

Trastornos previos
Los pacientes que desarrollan covid 19 grave o incluso mueren a causa de la enfermedad son, en un porcentaje muy elevado, pacientes con otras patologías previas, tales como diabetes, hipertensión, asma, insuficiencia renal o EPOC. En algunos de estos casos, la explicación es obvia: la diabetes y la obesidad se asocia a una menor resistencia a las infecciones, en particular en hombres. El asma y la EPOC implica una menor función pulmonar y una mayor susceptibilidad a la infección pulmonar; además, las personas con estas enfermedades suelen emplear costicosteroides, que reducen la inmunidad a las infecciones respiratorias. Se ha llegado a sugerir que ciertos tratamientos de uso común para la hipertensión y la diabetes pueden significar un empeoramiento del riesgo asociado a COVID-19, pues estos fármacos incrementan el nivel de la encima ACE2, que se sabe que el nuevo coronavirus emplea para invadir las células.

El uso de antiinflamatorios no esteroides (los famosos NSAID) para trastornos articulares crónicos como la artrosis o la artritis provoca daño renal a largo plazo, lo cual es, en teoría, un problema en caso de infección por COVID-19, pues la infección por SARS-CoV-2 a menudo ataca a los riñones.

Un sistema inmunitario muy debilitado a causa de tratamientos oncológicos, trasplante de órganos u otras enfermedades que requieran el uso de inmunosupresores es un factor de riesgo para la infección por covid-19. Las personas con sistemas inmunitarios debilitados deben tomar precauciones extra para evitar la exposición al virus.

Dosis viral
La dosis viral es otro de los posibles factores bajo estudio. Es sabido que la cantidad de virus, o “dosis” recibida en el momento del contagio también supone un factor de riesgo. Este factor explicaría por qué algunas personas jóvenes y sanas experimentan síntomas graves: no es lo mismo contagiarse de una persona con pocos síntomas que recibir una “dosis alta” de virus de un paciente muy enfermo y muy contagioso.

Cepas del virus
El causante de COVID-19, el virus SARS-CoV-2, es capaz de mutar con rapidez. A medida que se expande por el mundo, desarrolla varias cepas genéticas. Algunas de estas se contagian con más rapidez, o provocan una enfermedad más grave. No obstante, todavía no existen datos genéticos que relacionen las diferencias genéticas entre las diversas cepas y los diversos grados de severidad de la enfermedad.

Fuente:   Cornell University


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