Actualidad Médica


Un fármaco de uso común elimina el virus del chikunguña y la fiebre amarilla en células humanas
16 de enero 2019
El aumento de casos del chikunguña, una de las nuevas enfermedades emergentes ha llevado a la comunidad médico-científica a la búsqueda de vacunas y tratamientos de desarrollo rápido. Desde 2007 se han detectado casos en diversos países de Europa, incluida España.

Tratamiento disponible
Un estudio del Instituto de Ciencia biomédica de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, ha demostrado que el fármaco sofosbuvir, comúnmente utilizado para el tratamiento de la hepatitis C crónica, puede eliminar el virus del chikunguña y de la fiebre amarilla en células humanas infectadas por estos virus. «El fármaco eliminó el virus sin dañar ninguna célula, y demostró ser 11 veces más efectivo contra los virus que contra las células», comenta Rafaela Milan Bonotto, una de las coautoras del estudio.

Este descubrimiento resulta especialmente significativo para el departamento de salud pública de Brasil, donde se prevé una epidemia de chikunguña para los años 2019-2020, dado que no se dispone aún de herramientas diagnósticas precisas, ni de vacuna contra esta enfermedad. El desarrollo de nuevos fármacos es un proceso extraordinariamente costoso, que requiere una media de 12 años y miles de millones de inversión. El hecho de que un fármaco plenamente aprobado para uso humano supone una gran ventaja, pues podría estar disponible para la práctica clínica (tras los ensayos clínicos correspondientes) en un plazo relativamente breve, de 1-3 años.

Los investigadores no saben todavía de qué forma funciona el fármaco a nivel molecular contra el virus. Lo único que se sabe es el resultado final: eliminación del virus y preservación de las células. El fármaco es efectivo contra la hepatitis C debido a que inhibe la proteína que sintetiza el genoma viral. Esto también podría ser lo que ocurre con el virus del chikunguña, pero antes es necesario elucidar cuál es el mecanismo de acción.

El chikunguña
El verano de 2015 se identificó un primer caso autóctono de la enfermedad en España, más concretamente en Alicante.

Además de fiebre y fuertes dolores articulares, la fiebre chikunguña produce otros síntomas, como dolores musculares o de cabeza, náuseas, cansancio y erupciones cutáneas. Los dolores articulares suelen ser debilitantes y su duración puede variar. Como no existe cura ni vacuna, el tratamiento se limita al alivio de los síntomas. El vector de la enfermedad, el mosquito Aedes albopictus –también responsable de la transmisión del dengue o la fiebre amarilla–está presente en Valencia desde 2013, y los casos importados se han registrado en la ciudad de Gandía, donde el clima es propicio para su transmisión.

La mayoría de los pacientes se recuperan completamente, pero en algunos casos los dolores articulares pueden durar varios meses o incluso años. Las complicaciones graves no son frecuentes, pero en personas mayores la enfermedad puede contribuir a la muerte. A menudo solo se desarrollan síntomas leves y la infección puede pasar inadvertida o diagnosticarse erróneamente como dengue en zonas donde este es frecuente. Los síntomas del chikunguña, similares a los del dengue, pueden provocar discapacidad en el paciente a causa de los severos dolores articulares, que hacen que sea incapaz de trabajar y que deba incluso guardar cama, con la consiguiente pérdida de productividad.

La fiebre chikunguña se describió por primera vez en el sur de Tanzania en 1952. ‘Chikunguña’ en el idioma kimakonde (hablado en Tanzania y Mozambique) significa ‘doblarse’, en alusión al aspecto encorvado de los pacientes por los dolores articulares que padecen. Desde entonces se ha detectado en más de 60 países de Asia, África, Europa y las Américas.

Fuente:   Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo (Brasil)

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