Actualidad Médica


Crecen los casos de gonorrea intratable en todo el mundo
7 de julio 2017
La OMS y la iniciativa para fármacos para enfermedades desatendidas coordinan las pruebas de un nuevo antibiótico para combatir la resistencia bacteriana que había quedado paralizado por falta de financiación pública o privada.

La gonorrea multiresistente, prioridad sanitaria
La gonorrea está volviendo a ser la enfermedad incurable que era antes del descubrimiento de los antibióticos. Según un informe publicado por la OMS el 6 de julio de 2017, se han identificado numerosos casos de gonorrea resistente a los antibióticos de último recurso, las armas más potentes de que disponemos para combatir las bacterias.

Las autoridades sanitarias de EE. UU, Canadá y Europa llevan advirtiendo desde hace años del peligro de la gonorrea resistente a los antibióticos. Si no se puede tratar, la gonorrea aumenta el riesgo de infección por VIH, infertilidad o embarazo ectópico, entre otros trastornos. Después de la llegada de los antibióticos, la gonorrea pasó de ser una enfermedad grave a un problema menor.

El uso en masa de los antibióticos para eliminar la bacteria causante, Neisseria gonorrheae, ha acabado provocando la aparición de cepas resistentes al antibiótico, por un mecanismo de selección natural. Según un artículo publicado el 7 de julio de 2017 en PLOS Medicine, existe una resistencia consolidada a los tres tipos de antibiótico más comúnmente recetados para la gonorrea. Un 97% de casos de resistencia identificados en todo el mundo eran resistentes a la ciprofloxacina, el tratamiento más barato y accesible; un 81% de casos eran resistentes a la azitromicina, y un 66% a las cefalosporinas.

Iniciativa conjunta contra la resistencia bacteriana
La OMS lanzó en mayo de 2016 una campaña conjunta con la Iniciativa para las Enfermedades Desatendidas (Drugs for Neglected Diseases initiative, DNDi), una organización no gubernamental con sede en Ginebra, Suiza, para combatir la resistencia antibacteriana. La gonorrea era una de las principales prioridades de la iniciativa. Se buscaron principalmente “fármacos que habían quedado paralizados en la línea de desarrollo y producción debido a su falta de viabilidad comercial”. Los antibióticos deben ser utilizados con moderación, en especial los más potentes, lo cual reduce las posibilidades de negocio para el fabricante: les resulta poco rentable invertir miles de millones en el desarrollo de un fármaco que no se podrá fabricar y vender en grandes cantidades.

Por ejemplo, el fármaco Zoliflodacin (el primero de una nueva clase de antibióticos) había quedado estancado debido a que el fármaco dependía de financiación pública para llevar a cabo un ensayo en fase II. Aunque los resultados iniciales habían sido positivos, consiguiendo curar la gonorrea, la falta de inversión pública y privada paralizó el desarrollo de este nuevo fármaco. El fabricante de zoliflodacin y la DNDi han anunciado la realización de un ensayo en fase III del nuevo antibiótico que comenzará en noviembre de 2018. Si el fármaco es aprobado, se permitirá su producción genérica en países del tercer mundo, mientras que el fabricante se reservará la exclusividad de su venta en el primer mundo.

Por otra parte, la DNDi está buscando la forma de identificar un caso multiresistente antes de emplear el nuevo fármaco: es decir, deben asegurarse que la gonorrea es vulnerable a los antibióticos actualmente disponibles antes de usar el nuevo fármaco. De no hacerlo así, advierten los científicos, el nuevo fármaco “correrá la misma suerte que los antibióticos actuales”.

Fuente:   Nature


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