Actualidad Médica


El origen de la enfermedad de Parkinson podría estar en el intestino
7 de diciembre 2016
Por primera vez, un equipo de científicos ha encontrado un vínculo entre las bacterias intestinales y la enfermedad de Parkinson. Su estudio en ratones señala al microbioma como una clave para el deterioro motor típico de este trastorno neurodegenerativo.

La enfermedad de Parkinson está causada por la acumulación de proteínas alfa-sinucleína anormales en las neuronas, lo que ocasiona efectos particularmente tóxicos en las células que liberan dopamina en las regiones cerebrales que controlan el movimiento.

Como resultado, los pacientes experimentan los siguientes síntomas: temblores, rigidez muscular, lentitud de movimiento y alteración de la marcha. Los tratamientos actuales se centran en aumentar los niveles de dopamina en el cerebro, pero estos tratamientos pueden causar efectos secundarios graves y a menudo pierden efectividad con el tiempo. Los pacientes con enfermedad de Parkinson suelen tener problemas digestivos los años previos a sufrir los primeros síntomas de su enfermedad. Se ha especulado sobre el origen de esta patología neurodegenerativa, ya que podría nacer en el intestino y dirigirse más tarde al cerebro, pero nadie ha conseguido probar de forma fehaciente esta extraña conexión.

Hasta hoy. Un equipo de investigadores estadounidenses del Instituto de Tecnología de California (EEUU) ha dado a conocer los resultados de su trabajo en la revista Cell. Según han comprobado en ratones genéticamente predispuestos a la enfermedad de Parkinson, la flora intestinal puede desempeñar un papel esencial en los trastornos del movimiento típicos de esta patología. Estos hallazgos podrían conducir a nuevas estrategias de tratamiento para esta enfermedad neurodegenerativa que afecta a unas 80 – 100 mil personas en España y a 6,5 millones de personas en todo el mundo.

El experimento se realizó en ratones modificados genéticamente con una enfermedad de tipo Parkinson que vivían en jaulas normales, no estériles o en un ambiente libre de gérmenes. Los ratones criados en las jaulas libres de gérmenes presentaron menos déficits motores y menos agregados de proteína alfa-sinucleína mal plegada en las regiones del cerebro involucradas en el control del movimiento. Por el contrario, los ratones criados en las jaulas normales mostraron peores síntomas motores cuando fueron tratados con metabolitos microbianos, llamados ácidos grasos de cadena corta, o recibieron trasplantes fecales de microbios intestinales de pacientes afectados.

Los resultados indican que ciertos microbios intestinales empeoran los síntomas motores al crear un ambiente que podría favorecer la acumulación de agregados de proteína alfa-sinucleína mal plegadas.

“Por primera vez hemos descubierto un vínculo entre el microbioma intestinal y la enfermedad de Parkinson y ésto abre nuevas opciones para el tratamiento de los pacientes de esta enfermedad”, concluye Sarkis Mazmanian, uno de los autores del trabajo, que insiste en que las enfermedades neurodegenerativas podrían tener su origen en el intestino y no sólo en el cerebro.


Fuente:   Agencia Sinc


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