Actualidad Médica


6 de febrero: Día contra la Mutilación Genital Femenina
6 de febrero 2017
La mutilación genital femenina (mal denominada “circuncisión femenina”) engloba todas las prácticas para la resección parcial o total de los genitales externos femeninos por motivos culturales o religiosos. Se trata de una práctica que puede causar graves complicaciones de salud en niñas y mujeres.

La mutilación genital femenina.
La mutilación genital femenina (MGF) es una práctica muy dolorosa que tiene consecuencias de salud a corto y medio plazo: dificultades en el parto, mayor riesgo de infecciones, hemorragias graves y problemas de las vías bajas que pueden provocar quistes, infecciones, infertilidad, complicaciones del parto y mayor riesgo para la madre y para el feto. Las prácticas se realizan muchas veces en instalaciones con higiene insuficiente y las llevan a cabo mujeres de edad avanzada que suelen ser la partera o la que ejerce la medicina tradicional en la comunidad local.
 
Se calcula que unos 140 millones de mujeres y niñas padecen las consecuencias de la MGF, de las cuales la gran mayoría (92 millones) son de origen africano. La inmensa mayoría de estas intervenciones se practican en África, en un cinturón que abarcaría prácticamente toda la mitad norte del continente (Marruecos, Argelia, Libia y Sáhara), así como el cuerno de África (Etiopía, Somalia, Eritrea, Djibuti) y una parte del África oriental (Kenia y Tanzania). También se realiza esta práctica en el sur de la península arábiga (Yemen y Omán), zona con amplios vínculos históricos y étnicos con el cuerno de África. (Véase mapa). Por otra parte, lo que determina la práctica de la MGF es la etnia, no la “nacionalidad” o pertenencia a un estado u otro: así, por ejemplo, la etnia Mandinga (presente en diversos países de África occidental: Gambia, Guinea, Senegal, Malí, Sierra Leona, Liberia, etc.) o la etnia Dogon (Malí) sí que practican la MGF, mientras que otras etnias como los Serer (Senegal, Gambia) o los Wolof (presentes en Senegal, Gambia y Mauritania) no la practican.
 
La inmigración de africanos subsaharianos a otros países también ha hecho que se detecten casos en nuestro país y en otros países de la Europa comunitaria.
 
Africa

Existen cuatro tipos básicos de mutilación genital femenina:
1. Cliteridectomía: resección total o parcial del clítoris. Muy raramente la excisión se limita al prepucio (piel que rodea al clítoris).
2. Excisión: resección total o parcial de clítoris y labios menores, con o sin excisión de los labios mayores.
3. Infibulación: estrechamiento de la abertura vaginal mediante el corte y recolocación de labios menores o mayores, con o sin resección del clítoris. Este tipo de mutilación es la menos frecuente y se realiza principalmente en el cuerno de África (Somalia, Yibuti y Sudán). Constituye entre el 15% y el 20% de los casos.
4. Otros procedimientos en los que se perfora, corta, secciona, raspa o cauterizan los genitales femeninos con fines no médicos.
 
Consecuencias para la salud.
La MGF no aporta ningún tipo de beneficio de salud. Todo lo contrario: la resección y daño del tejido genital femenino interfiere su normal funcionamiento y puede causar, a corto y a largo plazo, toda una serie de complicaciones. Algunas de las complicaciones causadas son las siguientes:
 
· Infecciones vesicales y urinarias recurrentes.
· Quistes.
· Esterilidad.
· Aumento del riesgo de complicaciones del parto y muerte del recién nacido.
 
La necesidad de nuevas intervenciones quirúrgicas (para reabrir la vagina) aumenta aún más los riesgos de todo tipo. A veces la abertura es cerrada de nuevo, incluso después de haber dado a luz.
 
Causas culturales, religiosas, sociales.
La realidad de la mutilación es compleja e influyen muy diversos factores: moral sexual, reproducción, educación, socioeconómicos etc.
 
En determinadas comunidades, se cree que la MGF es parte necesaria de la educación de las niñas y una forma de prepararla para la vida adulta y el matrimonio. También está motivada por creencias que consideran que el clítoris, de no extirparse, crece hasta tener el tamaño de un pene, pudiendo dañar o matar al bebé en el momento del parto o al hombre a la hora de tener relaciones. La lucha contra esta práctica también debe tratar de erradicar creencias erróneas como por ejemplo que las mujeres occidentales tienen pocos niños porque muchos mueren al nacer porque a sus madres no se les extirpa el clítoris. En otras etnias se creen que la MGF reduce la libido femenina, con lo que esta puede resistir con más facilidad actos sexuales “ilícitos”. En el caso de la infibulación (mutilación tipo 3), el sellado de la obertura vaginal impide físicamente que la mujer pueda tener relaciones sexuales de ningún tipo hasta que no llegue al matrimonio, aunque, una vez casada, será necesario un arriesgado y doloroso procedimiento para reabrir de nuevo la vagina. También están los factores socioeconómicos: muchas familias optan por la mutilación para evitar la exclusión social a las niñas, dado que muchas familias rechazan a las niñas que no han sido mutiladas; si no están mutiladas, no accederán al matrimonio y por tanto tampoco a tener hijos, lo cual las condena a la exclusión, al abandono y a la miseria.
 
La lucha contra la MGF.
Organizaciones internacionales como la OMS y la UNICEF están llevando a cabo diversas iniciativas para erradicar la práctica de la mutilación genital femenina.
 
En 1997, la OMS, la UNICEF y la UNFPA (Fondo de Población de las Naciones Unidas) hicieron pública una declaración conjunta denunciando la práctica de la MGF. En 2008 apareció una nueva declaración en la que se abogaba por un aumento de las actividades de información y concienciación contra esta práctica. En 2010, la OMS, en cooperación con diversos organismos internacionales, hicieron pública su estrategia mundial para eliminar la práctica de la MGF por parte de personal sanitario (Global strategy to stop Health care providers from performing female genital mutilation). Esta estrategia surgió en respuesta al hecho de que la práctica de la mutilación no sólo la realizan curanderas y parteras; también la practican cada vez más personal sanitario local.
 
Más información sobre la MGF
 



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